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Alonso Edward, arropado en la tricolor

Después de pisarle los talones a Usain Bolt en la ‘Liga Diamante’, Alonso Edward viajó a Brasil en busca de una hazaña. De madre jamaiquina y nacido días antes de la invasión estadounidense, el velocista fue el abanderado de la delegación panameña.

Por: Julio Alfaro

Alonso Edward es un deportista natural. Un joven que abrazó el atletismo después de haber probado suerte como pelotero.

El mejor especialista de los 200 metros planos en América Latina llegó a los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro con un propósito único: ganar una medalla.

“Sé que no es fácil, pero estoy preparado y listo para buscar una medalla para Panamá”, afirmó Edward, una vez instalado en la Villa Olímpica en el sector de Barra Da Tijuca, en la zona norte de la ciudad.
Sus inicios

Edward nació el 8 de diciembre de 1989 en Pedro Miguel, provincia de Panamá. Hace nueve años, comenzó a destacarse como corredor en los 100 y 200 metros planos, obteniendo resultados importantes en certámenes mundiales e internacionales, a nivel juvenil.

En el 2009, alcanzó el subcampeonato mundial en los 200 metros planos, detrás del jamaiquino Usain Bolt. Actualmente, posee el récord sudamericano para esta distancia, con tiempo de 19.81 segundos.

El hoy de Edward

La Liga Diamante, un torneo atlético que tiene el aval de la Federación Internacional de Atletismo (IAAF), ha sido la catapulta que impulsó definitivamente la carrera atlética de Edward.

“La verdad es que este torneo me mantiene activo casi todo el año, he competido en tres versiones y he ganado dos veces en la especialidad de los 200 metros”, apuntó.
En la versión de este año, lidera la competencia con 36 puntos, encaminándose hacia una tercera corona de diamantes.

Sueño olímpico

Alonso Edward tiene una deuda consigo mismo. Hace cuatro años, en su prueba eliminatoria de los 200 metros planos, cometió una salida en falso, que lo descalificó de la competencia.
“Fue algo muy difícil de asimilar, porque dejaste en un error todo el trabajo previo, el tiempo de preparación; en fin, todo lo que hiciste antes de la carrera terminó por una desatención”, explicó.
A partir de ese momento, el enfoque del panameño de 26 años cambió completamente. Se concentró en la prueba de los 200 metros planos como un especialista. A través del entrenamiento ha logrado corregir las fallas. Arribó a Brasil confiado en que su esfuerzo para llegar con marca de pista a Río de Janeiro no será en vano.

Reservado

El atleta es muy cuidadoso con su vida personal. Prefiere mantener ese espacio reservado y no hablar mucho al respecto. “Soy una persona común, quienes me conocen muy bien lo saben. Sencillamente, he tomado una decisión de dedicarme al atletismo al 100 por ciento, y con eso se sacrifican muchas cosas. Por eso, la vida con mis seres queridos ocupa un espacio muy importante, porque es tiempo de calidad el que tengo para eso”, detalló.
Una de las cosas que considera más importantes en su vida es haber sido escogido como abanderado de la delegación que se encuentra en Río de Janeiro para los Juegos Olímpicos.

“Pasear nuestra bandera en estos juegos ha sido un honor y un orgullo muy grande, porque es lo que sientes cada vez que corres. Lo haces por ti y por Panamá. Es algo grande de verdad”, dijo el velocista.
Edward no visualiza su futuro fuera de la pista de carreras, desde el punto de largada de los dos hectómetros.
“Cuando termine mi carrera, quiero entrenar a niños y jóvenes; Panamá tiene mucho talento escondido para el deporte y, principalmente, para el atletismo; esa es una tarea que bien puedo hacer al terminar mi vida competitiva”, señaló.

En Río de Janeiro, Edward fue tan solo un atleta más de los casi 12 mil que competieron y que provenieron de 206 países del mundo.

Mientras las lenguas se confunden y el deporte las hace sonar como una sola voz, Edward se esforzó por traducir toda esa energía en la mejor actuación de su brillante carrera deportiva.

Los juegos

Panamá envió diez atletas en siete disciplinas a los Juegos Olímpicos que se celebraron este mes en Río de Janeiro, Brasil. La delegación se instaló en uno de los edificios que componen la Villa Olímpica, en cinco apartamentos: cuatro de ellos sirvieron de alojamiento y otro funcionó como oficina de la embajada deportiva. Había una clínica para atención médica. Por parte de la organización de los Juegos Olímpicos, Panamá tuvo asignados a dos de los voluntarios que laboraron al servicio de los distintos países, además de dos vehículos para su movilización.

La ciudad tuvo que adecuarse a un frenético ritmo, habitual en ella, pero enfatizado por los requerimientos que ha debido cumplir para poder albergar los juegos de las trigésimas primeras olimpiadas de la Era Moderna.

En la práctica, Río de Janeiro pareció haber aceptado que realizar unos juegos con el rigor de una etapa final del campeonato mundial de fútbol va más allá de lo que se había previsto.

Lo positivo

La idea de centralizar las acciones en una Ciudad Olímpica, y de haber dispuesto para ello un sistema de movilización para los medios que estuvieron cubriendo los juegos, fue, quizá, el mayor acierto.
El sistema de transporte se canalizó desde la Estación Central Internacional de Comunicaciones (IBC), donde convergieron todos los 30 mil periodistas que cubrieron los Juegos Olímpicos.

De aquí se despacharon en autobuses grandes (modelo Marcopolo) hacia los accesos directos en cada una de las sedes de competencias, principalmente las llamadas “Arenas Cariocas”, divididas en tres escenarios, donde se presentaron deportes como la esgrima, taekwondo, judo, lucha, entre otros.

Otro grupo se dirigió hacia el área de competencias de tiro, hockey sobre césped, equitación, baloncesto, boxeo y atletismo, el principal escenario de los juegos, donde Edward tuvo acción.

Curiosidades

El tenis se quedó sin los dos mejores jugadores del mundo cuando el serbio Novak Djokovic y la estadounidense Serena Williams fueron eliminados a las primeras de cambio.

En contraparte, el español Rafael Nadal logró mantenerse en la competencia, aunque ha tenido que emplearse muy a fondo ante rivales supuestamente accesibles.

En cuanto a otros deportes, el nadador estadounidense Michael Phelps logró su vigésimo segunda presea olímpica de oro, y un total de 25, lo cual le convierte en el más prolífico visitante del podio olímpico en todos los tiempos.
Transitando por su adiós de las piletas, Phelps sencillamente arrasó con todo lo que se le ha puesto enfrente, siempre y cuando, se trate de nadar.

Incidentes

En Río de Janeiro, no todo ha fue fiesta. La equivocación de uno de los conductores que transportaron a periodistas durante estos Juegos Olímpicos le hizo llevar el autobús hasta una favela donde la bienvenida no fue precisamente agradable.

Si bien no hubo heridos ni víctimas, el autobús terminó con los vidrios laterales rotos, presuntamente producto del impacto que recibió de un arma de bajo calibre.

Tras lo sucedido, se incrementaron las medidas de seguridad en las carreteras que circundan el área de la Ciudad Deportiva. Para tratar de prevenir un nuevo incidente de esta naturaleza, se volvieron a distribuir los conductores asignados para esta tarea.

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