Miércoles , Noviembre 22 2017
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El traslado de indígenas panameños hacia tierras costarricenses revela su real rostro con más de 200 niños sin nacionalidad. La situación está bajo la mira también en la frontera con Colombia.

Apatridia: Viviendo sin identidad

Todos los años, cuando el calendario desliza los meses de agosto en adelante, la frontera de Panamá con Costa Rica es escenario de un éxodo de personas que cruzan a trabajar la cosecha cafetera tica. La mayoría son familias de la etnia ngäbe buglé provenientes de las regiones montañosas de las provincias de Chiriquí y Bocas del Toro.

Grupos de madres y padres migran con sus hijos, cargados en brazos algunos y otros más grandecitos caminando. No es para nadie desconocido que muchos lo hacen por los puntos de tránsito legales de Río Sereno y Paso Canoa, pero también una gran cantidad —y aquí uno de los principales misterios— salen por las trochas clandestinas que se asocian no solo a la ilegalidad, sino igualmente a los riesgos de salud, lesiones físicas, deserción escolar y hasta abandono de bebés recién nacidos, aunque esto último, por el momento, con mínimos casos bajo investigación.

Para tener una idea de la dimensión de estos problemas, hace pocos años las autoridades panameñas estimaron que serían alrededor de 30 mil los indígenas  que cruzan a la cosecha de café tico; de estos, menos de 15 mil lo hacen a través de los pasos fronterizos legales.

Serios problemas

Pero además de que los niños y niñas ngäbes-buglé, por irse a la cosecha tica con sus padres, dejan las aulas de clases, en los últimos años ha surgido otra gran preocupación. Se trata de aquellas mujeres que cruzan la frontera embarazadas y dan a luz a sus bebés en territorio costarricense. A pesar de que regresan al territorio posteriormente, surge el riesgo de que estos niños queden sin identidad o permanezcan en una situación no reconocida en cuanto a su nacionalidad.

Tras una gira conjunta entre miembros del Tribunal Electoral y similares costarricenses, realizada durante cinco días de agosto pasado, se registró un total de 203 niños y niñas (de distintas edades) quienes nacieron en comunidades ticas y no están registrados debidamente en el lado nacional. Es decir, son hijos de padres panameños pero no tienen (los menores) ni registro ni nacionalidad panameña porque deben cumplir los trámites de rigor exigidos por las leyes.

Adicionalmente, en esta primera gira, la cual cubrió las fincas Santa Elena, La Casona y Sabalito, en el sector de San  Vito de Costa Rica, se encontraron con dos casos de posible apatridia (Condición de apátrida: persona que carece de nacionalidad.). Los dos están siendo evaluados y corresponden a niños que habrían sido abandonados o que no cuentan con una partida de nacimiento de ninguno de los dos países.

Consecuencias

Las consecuencias de no tener identidad son innumerables, explica Sharon Sinclaire de Dumanoir, directora Nacional de Registro Civil de Panamá. Por ejemplo, se le puede dar educación al menor, pero al finalizar la secundaria no se le podría imprimir un diploma a falta de la partida de nacimiento; además, por no tener cédula, nunca podría adquirir bienes propios, ni estudios universitarios, entre otros tantos derechos. En los peores casos, entre más edad tenga la persona, mayores son las consecuencias.

La dificultad de estos grupos indígenas es que, al momento de nacer alguien, en este caso del lado tico, recibe un parte clínico que allá funciona como registro automático, pero no en Panamá. Como son personas de escasos recursos, se les hace difícil acudir a las instancias nacionales a realizar el registro. Es por eso por lo que las autoridades panameñas y de Costa Rica, mediante convenios internacionales, han puesto en marcha las jornadas de visitas a las áreas de cosecha. “Los niños, muchas veces, no tienen siquiera un nombre por parte de los padres. Lo que se pretende es ir a buscarlos nosotros y registrarlos”, añadió la directora.

“El problema es que muchos de ellos, para poder hacer la inscripción en Panamá cuando vienen de vuelta, necesitan tener autenticados y apostillados esos documentos de nacimiento en el otro país”, recalcó, ese es el objetivo principal de las giras con la parte costarricense.  La siguiente jornada se hará este mes noviembre, en las áreas ticas próximas a la salida fronteriza de la provincia de Bocas del Toro.

Viceconsulado inactivo

Otro de los pendientes es la reactivación del Viceconsulado de San Vito, el cual funcionó desde 1998 hasta 2012. “Esta figura de vicecónsul de Panamá en Costa Rica, pagado por el Tribunal Electoral y que había sido aprobado por Cancillería, es muy difícil de conseguir porque no es un consulado regular, más bien ad honórem, porque los trámites que hacen no se cobran debido a que son para población sin recursos.

Lamentablemente, el Viceconsulado no se ha podido reactivar porque hemos tenido realmente problemas para conseguir una persona que se encargue”, explicó De Dumanoir. Con la reactivación de la figura se podrá detectar los casos en el mismo lugar y se facilitará a la población vulnerable tramitar los documentos de rigor.

La otra frontera

Del lado fronterizo con Colombia ocurren cosas similares, solo que son más los colombianos quienes pasan hacia territorio panameño. No obstante, están los miembros emberá en dichas zonas y más arriba los guna (aunque la mayoría de las islas de esa región tiene oficinas de registro).

¿Qué se hará? A través de los convenios internacionales, el año pasado (2014)  el Tribunal Electoral de Panamá acordó con el Tribunal Supremo de Costa Rica y también con la Registraduría del Estado Civil de Colombia,  atender la población de áreas fronterizas y regular la situación de nacionalidad en los países.

Se tiene previsto, según adelantó la directora de Registro Civil (como Colombia tiene Plan de Primera Infancia), hacer giras en la región de La Miel, en dos sectores colombianos y en dos de Panamá.

Campañas

La directora de Registro Civil hizo también énfasis en la importancia de instruir a los indígenas sobre realizar las inscripciones al nacer sus hijos, a la vez que de tener nombres para ellos desde antes del alumbramiento. La entidad electoral está montando para estos menesteres una campaña que será puesta en marcha en las regiones fronterizas. De otra forma, la problemática persistirá por los siglos de los siglos.

Diferencias legales

En Panamá, cualquiera que nazca en el territorio es panameño, sin importar su estatus o condiciones. Si nace en el exterior, siendo hijo de padres panameños, debe pasar un proceso de nacionalización.  En Costa Rica, desde 2001, cualquiera que nazca en su territorio y tenga el parte clínico-hospital (que funciona como registro inmediato) se entiende que tiene derecho a la identidad costarricense.

En Colombia, los hijos de colombianos nacidos en el exterior en automático son reconocidos como colombianos. Sin embargo, los hijos de extranjeros que no tengan estatus legal en ese país, aunque al nacer sean inscritos en el registro civil de Colombia, no son considerados colombianos.

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