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Hay teorías que indican la probabilidad de la llegada en octubre de La Niña, pero persiste la incertidumbre sobre lo que ocurrirá en un escenario en el que el cambio climático está imponiendo nuevas condiciones.

Cambio climático Dilema ambiental

Por: Luis Alberto Sierra

El reporte reciente sobre la presencia de nieve en Ciudad de México, tras más de 150 años, o inundaciones inusuales en cierta parte del año en Brasil, son apenas algunas señales sobre la manera como el cambio climático está trastornando las condiciones de vida en el planeta.

El nuevo escenario reconocido por científicos se evidencia en la recurrencia con menor frecuencia entre sí de fenómenos como El Niño y La Niña, reconocidos principalmente por los efectos opuestos de menor y mayor presencia de lluvias, respectivamente, con las consecuencias y riesgos que ello implica en la vida de las personas y de las especies.

“El Niño se daba en una ventaja de 15 años, entre uno y otro, y ahora se ha visto que –por los efectos del cambio climático– se está repitiendo entre 4 a 7 años”

comentó el director de Protección de Calidad Ambiental del Ministerio de Ambiente de Panamá, Yamil Sánchez.

Aunque medios impresos a nivel internacional han publicado informaciones que sugieren la posible despedida de El Niño en los próximos meses, que ha tenido efectos como la sequía y las altas temperaturas, la posible llegada en octubre de La Niña –con riesgos probables como las inundaciones o la sedimentación del agua para el consumo– según expertos consultados, no es segura.

Los especialistas admitieron que existe incertidumbre sobre lo que ocurrirá, a la vez que reconocieron la necesidad de seguir tomando previsiones que antes no se consideraron para no solamente responder frente a las consecuencias, sino planificar y tener un manejo responsable del recurso hídrico y de otros recursos hacia el futuro.

El Niño avisa

Desde inicios del año pasado se sabía sobre la posible presencia de El Niño, que se estaba gestando desde 2014, y que generó cambios en los patrones de lluvia en Panamá. Se trata de un fenómeno que siempre ha existido en aguas del Océano Pacífico, con efectos en todo el planeta, pero que empezó a tener manifestaciones particularmente fuertes en 1982 y 1983, de acuerdo con los especialistas.

Giselle Aguilar, doctora en ciencias meteorológicas y experta en meteorología tropical del Centro del Agua del Trópico Húmedo para América Latina y el Caribe (Cathalac), explicó que los modelos indican que El Niño se debilitará, con una transición bien probable a un evento menos neutral entre abril y mayo, y que dará paso a un proceso normal.

Aguilar reconoció enseguida que las probabilidades de presencia de La Niña aumentan para octubre, pero observó que todavía existe una incertidumbre, y muy considerable, sobre cuánto puede estar el fenómeno El Niño de la manera “fuerte” como se ha manifestado.

La directora ejecutiva de la Asociación Nacional para la Conservación de la Naturaleza (ANCON), Rita Spadafora, señaló que, según informes de la NOAA, El Niño se está debilitando porque las fuentes de calor se han reducido y existe un 50% de probabilidad de que se desarrolle un evento La Niña para octubre.

“Todavía la información científica no ha avalado la idea según la cual producto del fenómeno de El Niño va a venir La Niña”, destacó Sánchez, quien subrayó que el paso de un fenómeno se debe ir viendo de acuerdo con la información científica que se está generando.

Sánchez puso énfasis en que la información científica está un poco dividida porque hay algunos que dicen que en abril iniciará el declive del fenómeno El Niño mientras otros pronósticos señalan que finalizará en junio. “Entonces estamos en alerta monitoreando tanto en el Ministerio de Ambiente como con la Comisión del Nacional de Seguridad Hídrica. Recibimos los datos de Cathalac, de Etesa (Empresa de Transmisión Eléctrica S.A.) y los comparamos con modelos internacionales”, explicó

Previsiones ambientales, según Rita Spadafora

1 Costos incurridos. Se debe tener presente que son mayores los costos que los países tienen que pagar cuando hay inundaciones por eventos como La Niña, y que la situación es también más difícil de manejar, en comparación con lo que ocurre cuando hay una sequía prolongada.

2 Medidas de previsión Reconoció que no sabe si algún país está preparado para un evento de este tipo, y consideró pertinente hacer en adelante inversiones tomando en cuenta ambos eventos extremos, sequías y lluvias extremas, de forma responsable y asumiendo los costos adicionales, además de tener en cuenta este factor en las licitaciones para inversiones públicas.

3 Importancia de los bosques Destacó la importancia de los bosques para la mitigación de los efectos climáticos, pero también hacen a las personas más resilentes, considerando que un río con bosques ribereños sanos, provocará menos pérdidas materiales y de vidas cuando hayan crecidas.

Panamá entre contrastes

Si bien los efectos sobre lo que dejará El Niño son aún inciertos de acuerdo con los especialistas, porque no ha terminado el fenómeno, hay consecuencias evidentes y variaciones que se advierten y que pueden servir para analizar el tema de cara al futuro.

La doctora en ciencias meteorológicas observó que en el caso de Panamá se debe tener en cuenta que, si bien 2015 fue un año con anomalías negativas de precipitación en gran parte del país, porque no llovió o llovió mucho menos que lo normal, no se puede dejar de considerar que algunas provincias del país recibieron acumulados de precipitación en algunos meses como agosto, que en septiembre incluso hubo inundaciones, y que octubre fue también algo lluvioso.

Aguilar indicó que el año 2016 comenzó muy seco, observando que según las proyecciones de los modelos se esperan lluvias para abril, incluso por encima de la media histórica. También tomó en consideración un mes de mayo relativamente normal o lluvioso, fundamentalmente para la región central y occidental de Panamá.

Además, explicó que se espera un poco más seco el panorama en la región oriental, o en la provincia de Darién y en la comarca Guna Yala. Destacó que en Centroamérica y Panamá se observó con El Niño una prolongación de la temporada seca, con un déficit marcado de precipitaciones en meses que han sido lluviosos, como mayo o junio, además del aumento de la temperatura en algunos casos con un grado y hasta por encima de lo habitual en algunos sectores, y que ello ha afectado mucho el bienestar humano, con efectos especialmente sobre la agricultura.

Según Sánchez, hay balances sobre las pérdidas a causa de El Niño por sector y en regiones como Azuero y que son más vulnerables, pero no hay aún una estimación global.

Observó que ante la situación que se ha dado con el cambio climático, ya no se trata solo de estar o no preparado en un país o lugar, frente a las consecuencias inesperadas.

Moralejas

Para la directora ejecutiva de ANCON, ha habido un lado positivo de El Niño si se considera que ha dejado más conciencia, aunque también ha dejado muchas hectáreas de bosques perdidos por la mala práctica de roza y quema.

Añadió que la quema se debe prohibir, ya que hay muchos métodos para preparar el suelo para los nuevos cultivos.

Spadafora indicó que se sigue implementando medidas de emergencia de corto plazo para abordar los eventos extremos, por lo que se debe empezar a invertir en soluciones sostenibles para adaptarse a los cambios, y tener presente que las áreas menos reforestadas del país fueron las que más han sufrido con El Niño, con suelos más erosionados y temperaturas más altas, por lo cual más rápidamente perdieron la humedad de los suelos y el agua por la evapotranspiración.

Desde el punto de vista de la representante de Cathalac, es importante considerar que hasta la fecha no ha habido un fenómeno igual a otro, ya que han tenido sus particularidades en cuanto a la intensidad, duración e impacto, por lo que son importantes los planes que se activen en diferentes instituciones.

“Pero es necesario también que se informe mucho más (del tema) a todos los niveles, por todos los medios de difusión masiva, porque a nuestro parecer no existe percepción del riesgo ni entre los campesinos ni entre el público en general sobre lo que es el evento de El Niño. Esto no es un ciclón tropical, no es una vaguada, no es un frente frío, y tampoco es un episodio temporal relativamente breve, o un fenómeno visible, o con el que usted pueda decir en la imagen de satélite que se acerca un evento lluvioso”, sostuvo.

Spadafora enfatizó que se trata también de un fenómeno que no se estaciona, sino que golpea durante meses, y que, aunque ocurre en el Pacífico, es capaz de modificar la circulación general de la atmósfera.

Por su lado, el director de Protección de Calidad Ambiental del Ministerio de Ambiente coincidió con los otros expertos en la necesidad de planificar y tomar decisiones de Estado que favorezcan una mejor adaptación a los cambios climáticos, para lo cual recalcó que van a ser necesarios también cambios culturales para que haya sensibilidad sobre el problema, o para ver más allá de la obra de ingeniería y de temas como la preparación y la tecnificación.

De otra manera, subrayó Sánchez, las consecuencias van a ser muy graves y con pérdidas de impacto en la población. A la vez, llamó la atención sobre la necesidad de un manejo eficiente de los recursos, y que haya un equilibrio tanto en las repuestas en obras como en la sensibilización.

Restricciones en el Canal por El Niño

La Autoridad del Canal de Panamá (ACP) informó el 21 de marzo de este año que comunicó a las navieras como consecuencia del fenómeno meteorológico de El Niño, y a través de una circular:

• La aplicación de ciertas restricciones temporales al calado de los buques que transitan por la ruta acuática y dirigidas para todos los agentes, propietarios y operadores.

• Que la determinación se tomó debido a la sequía producto del fenómeno que ha afectado también la vía, y a que los lagos Gatún y Alhajuela se encuentren por debajo de sus niveles promedio para esta época.

• Que el calado máximo permitido será de 11.89 metros (39 pies) en agua dulce tropical, efectivo a partir del 18 de abril de 2016.

• Que los buques con un calado mayor a los 11.89 metros (39 pies) antes de o el 21 de marzo, no tendrán que seguir la restricción de calado, sujeto a consideraciones de seguridad, y que los buques cargados después del 21 de marzo deberán cumplir con dicha medida.

• Que las restricciones de calado se llevarán a cabo de forma decreciente 15 centímetros (seis pulgadas) con cada restricción anunciada, al menos con cuatro semanas de antelación.

• Que, si aumentara la cantidad de lluvia durante las próximas semanas, las navieras serán informadas cuando la restricción sea suspendida, que la ACP proporcionará información sobre las medidas que se adopten, y seguirá de cerca la situación para garantizar la seguridad y la eficiencia en sus
servicios.

Mirada hacia La Niña, según Giselle Aguilar, de Cathalac

1 Se le ha prestado mucha más atención a El Niño porque causa sequía. Es preciso tener en cuenta todo el panorama y a partir de allí diseñar medidas e ir avanzando en el conocimiento de los fenómenos.

2 No se debe esperar el fenómeno de La Niña para ahorrar agua. Cada vez que haya agua hay que aprovecharla, incluso cuando las precipitaciones caen de manera intensa y por corto período de tiempo, y teniendo en cuenta que puede generar efectos negativos.

3 Hay suelos que no permiten una gran cantidad de precipitaciones en corto período de tiempo. Para todo ello hay que diseñar estrategias y desarrollar medidas para conservar el agua, esencial para el desarrollo socioeconómico de cualquier país.

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