Miércoles , Diciembre 13 2017
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Ricardo Martinelli, en su ambición de poder, le exige a Sergio González Ruiz la entrega del partido, su destrucción, su eliminación para fusionarlo con Cambio Democrático. De allí en adelante su relevancia ha sido casi nula.

El Molirena en su ‘gallinero’

Por: Olimpo A. Sáez M.

Hace meses, el presidente del partido Molirena, el diputado Francisco ‘Pancho’ Alemán, anunció la renovación de la nueva junta directiva por mandato de los estatutos del partido, mediante la escogencia de nuevos delegados y el llamado a la Convención Nacional para el mes de octubre.

El “gallinero” se agitó entre los que se quieren quedar con el actual presidente y los que lo quieren sacar por la vía de elegir más delegados que hagan posible el milagro de sustituirlo. Pero las cosas no son tan fáciles como parecen.

Molirena, un poco de historia

El 1 de octubre de 1968, el Dr. Arnulfo Arias Madrid llega al Palacio de las Garzas por tercera vez e inicia una serie de cambios en la Guardia Nacional que violentan el escalafón militar pactado con Bolívar Vallarino, quien renunció a su jefatura, para dar paso a acuerdos pactados.

Los partidos políticos

La campaña electoral de 1968 terminó eliminando varios partidos que apoyaban a una u otra alianza política electoral al no lograr el porcentaje de votos para subsistir, según establece la ley electoral. De once partidos existentes, solo cinco quedaron vigentes legalmente.

En octubre de 1968, aún no se habían cumplido los once días del gobierno del Dr. Arias ni logrado compactar la alianza del nuevo Gobierno cuando los oficiales jóvenes de la Guardia Nacional propiciaron un golpe de cuartel. Como era lógico, los liberales desplazados del poder salieron a tirar fuegos artificiales y apoyaron a los golpistas. Los gobiernistas de los once días quisieron organizar la resistencia cívica, pero fracasaron en su intento.

El gobierno revolucionario

Pronto el nuevo gobierno dirigido por los militares logró unificar sus mandos, con la salida del coronel Boris Martínez primero y luego del coronel Pili Silvera, quienes no compartían con el nuevo elenco que se impuso con Omar Torrijos Herrera.

Se prometieron nuevas elecciones. Se eliminaron los partidos políticos existentes. Se nombraron nuevos magistrados en el Tribunal Electoral y en la Corte Suprema de Justicia. Se cerró la Asamblea de Diputados. Se anunció una nueva Constitución modernizadora del Estado nacional. Se inventaron los representantes de corregimientos para combatir al “cacique político” de nuestros pueblos. Se aprobó un nuevo Código del Trabajo y los sindicatos y los sindicalistas iniciaron una luna de miel con los militares. Los militares asumieron como propio el plan de desarrollo económico elaborado por el Ing. David Samudio y sus colaboradores, entre los que sobresalía el joven economista Nicolás Ardito Barleta.

El nuevo discurso del gobierno populista de Omar desarmó a los partidos políticos tradicionales y a muchos de sus principales dirigentes los esquinó de la vida nacional.

El retorno de los ‘brujos’

La llegada de los Tratados del Canal en agosto de 1977 puso en una disyuntiva al “gobierno revolucionario de Omar”: se reprimía a los opositores a los tratados o se permitía el debate “democrático”. La represión de ese debate se inició el 7 de septiembre de 1977, cuando la Guardia Nacional atacó a una manifestación de la Facultad de Derecho de la Universidad de Panamá y fueron detenidos unos 50 universitarios.

El 14 de septiembre de 1977, por intermedio del entonces rector Eligio Salas, se logró una reunión con Torrijos y se dio lo que se llamó el “veranillo democrático” que se amplió a todo el país. Allí, figuras políticas de la oposición al gobierno de Omar regresaron al debate político y el mismo Arnulfo Arias, desde Miami, mandaba consignas contra los tratados. El NO y el SÍ se enfrascaron en las urnas el domingo 23 de octubre de aquel año y aunque los resultados “oficiales” dieron por aprobados los tratados del Canal, el gobierno de Omar quedaba electoralmente dividido. Diversas razones llevaron a los panameños a este fraccionamiento ante un tema tan delicado en la historia panameña.

Pero lo cierto es que el “veranillo democrático”, una táctica política hacia adelante, permitió que los “brujos” políticos satanizados por el torrijismo aparecieran en el panorama nacional para quedarse, ante las preocupaciones de los aliados de la “izquierda y de la derecha” del gobierno de Omar.

Los viejos partidos políticos con nuevos ropajes

Los grupos políticos, luego del retorno de los exiliados en 1978, intentaron formar el Freno, una plataforma de unidad opositora al régimen militar que pronto quedó sin utilizar, cuando Torrijos legalizó los partidos políticos, permitió la edición del diario “La Prensa” y las elecciones parciales de legisladores (diputados) en 1980.
Desconfiados los políticos del patio, no asimilaban los nuevos tiempos. Se funda el Partido Revolucionario Democrático (PRD), igual hace el Partido Liberal del ingeniero David Samudio; el Frampo, del abogado Renato Pereira, aliado del gobierno; y el Partido Demócrata Cristiano, con Ricardo Arias Calderón, de la oposición democrática. Más tarde se inscribirán nuevos partidos políticos.

La movilización del SÍ y el NO a los tratados del Canal permitió en ese “veranillo democrático” que las fuerzas económicas, sociales y políticas ejercieran presiones para arrancarle al gobierno de Omar nuevas realidades políticas que fueron frustradas con el accidente del cerro Marta y la muerte prematura de Omar Torrijos Herrera.
Pero antes de la muerte de Omar, se habían desarrollado en un clima de apertura democrática las elecciones parciales de la Asamblea Legislativa de 1980, donde participaron candidatos del PRD, liberales, del Frampo, demócratas cristianos e independientes, muchos de ellos salidos de la Universidad de Panamá.

La batalla legislativa la ganó la oposición y esa batalla le dio respiro y confianza a nuevas fuerzas que aparecerían con nuevos nombres y con nuevas banderas para presentarse en la contienda de 1984, gracias a las reformas constitucionales que se habían realizado en el gobierno de Ricardo De la Espriella (1983) respaldado por el Estado Mayor de la Guardia Nacional, que dirigía el general Rubén Darío Paredes.

Nace el Molirena

Una gran alianza se forma de varios partidos políticos que participaron en las elecciones de 1968. Dirigentes políticos de aquellos años, dejando sus diferencias a un lado, se unen para conformar lo que se conoce como el MOLIRENA. Eligieron el nombre de cada fracción política que componía el nuevo partido político:

1-. MO, del Movimiento de Liberación Nacional, que comandaban su líder, Temístocles Díaz, y Jorge Rubén Rosas.
2-. LI, de los liberales abanderados por el conocido líder de la fracción chiarista Alfredo Ramírez.
3-. RE, del Partido Republicano, cuyo líder visible era, sin duda, César Arrocha Graell.
4-. NA, del tercer Partido Nacionalista, cuyo máximo dirigente era su fundador, Gilberto Arias Guardia.
5-. Otras fracciones entraron en esta alianza, miembros de la Coalición Patriótica Nacional y Acción Democrática.

De este último utilizaron el gallo como símbolo visible de la nueva formación política. Los colores escogidos (rojo y amarillo) recogían a las distintas banderas liberales eliminadas en 1968.

La primera presidencia la ocupa César Arrocha Graell, de la fracción republicana. Tras su renuncia, la asume el combativo Alfredo Ramírez, de la fracción liberal chiarista. El Molirena se organiza y se inscribe en todo el país; sus líderes son conocidos por sus ejecutorias en el pasado. Muchos fueron ministros de Estado, funcionarios de alto nivel en los distintos gobiernos: diputados, alcaldes, concejales y destacados profesionales y empresarios.

En las elecciones de 1984, el Molirena va en la nómina ganadora con el Dr. Arnulfo Arias. No le va bien en los resultados electorales, pero sobrevive. El fraude electoral se impone con la complicidad de los magistrados del Tribunal Electoral y las órdenes del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa.

En la lucha contra el fraude electoral, la creación de la Cruzada Civilista y las elecciones de 1989, el Molirena se crece en su militancia política en todo el país y se refuerza en nuevas alianzas electorales que le darán una gran presencia en el escenario político nacional.

Las elecciones de mayo de 1989

Para mayo de 1989, el Molirena es parte de la nómina presidencial que encabeza Guillermo Endara Galimany con Ricardo Arias Calderón. El Molirena elige como su vocero y líder al banquero Guillermo “Billy” Ford B. El Partido Panameñista está desarticulado. Viejos miembros de ese partido lo han usado para apoyar la alianza gobiernista de Carlos Duque Jaén, candidato del PRD, y las fuerzas de Endara se refugian en el Partido Liberal que comandan Arnulfo Escalona y Joaquín Franco.

Sin embargo, las bases panameñistas se van con la papeleta del Partido Demócrata Cristiano y con el Molirena. Así, éste llega a lograr una bancada de 16 diputados, algunos de ellos electos por alianzas parciales como la de Arturo Vallarino (PALA), Pin Martinelli (Panameñista), Olimpo Sáez (PNP), Luis Narváez (Republicano). Alcaldes y representantes de corregimientos son elegidos de las filas del Molirena. Los liderazgos de Alfredo Ramírez, Guillermo Ford, Jorge Rubén Rosas, Mario Galindo, Rubén “Chinchorro” Carles, Gilberto Arias, Julio Linares, Alonso Fernández, Guillermo Casco Arias, Plutarco Arrocha, Otilia Arosemena de Tejeira, René Crespo, Xiomara de Arrocha, Ángela de Pinzón, Laurencio Guardia, Sara Paredes, Gilberto Sucre, Coralia de Burgos, Gisela Chung, Carmen Helena Edmon, María Ramírez de García y Carlos Lucas López y muchos otros crecen en popularidad.

Los ‘gallos’ quieren su propio presidente

Para 1994, el Molirena se fracciona entre sus dirigentes. Guillermo Ford considera que hay que mantener la alianza con el Partido Panameñista, recién inscrito por Mireya Moscoso, porque será la ganadora. Otros dirigentes, mayoría, consideran que el gobierno de Endara no repite y que hay que buscar una nueva alianza.

El Partido Morena (hoy desaparecido), fundado por J. J. Vallarino en asocio con el Partido Renovación Civilista (desaparecido), anuncian al país la postulación a la Presidencia de la República de “Chinchorro” Carles, quien es apoyado por el diario “La Prensa” como el candidato civilista que terminará por reconstruir económicamente al país con su política de austeridad. Así las cosas, el Molirena se debate entre seguir en alianza con el Partido Panameñista o establecer una nueva.

Se decide por la nueva alianza con el apoyo de toda la bancada de diputados. La elección de 1994 fue un total fracaso para el Molirena. Además de no lograr la Presidencia, la bancada de legisladores fue disminuyendo. Esa decisión trajo aparejada la división interna entre los liderazgos del Molirena.

Los ‘gallos’ se pelean

Por más que se trataba de alejar el clima de tensión entre los grupos que componían el Molirena, la tormenta llegó cuando se presentó la renuncia de Alfredo Ramírez como presidente del partido y la nueva presidencia de “Billy” Ford y sus aliados. Se percibió un estilo personalista para dirigir el Molirena que contrastaba con la dirección más colegiada de Ramírez y ello fue preparando el terreno del fraccionamiento. Se organizó la filial Unión Popular Molirena (UPM), que se enfrentaba a “Billy” Ford e intentaba sobrevivir al pesado poder y fuerza que ejercía el llamado “Gallo Ronco”, no solo en el partido, sino en la misma sociedad panameña.

El clima de este fraccionamiento se da en las elecciones de Mireya Moscoso, en el año 1999. Ford pierde la presidencia del Molirena a manos de Arturo Vallarino, hoy miembro de Cambio Democrático (CD) y de Jesús “Maco” Rosas, hoy alejado del Molirena. Vallarino logra la postulación a la Vicepresidencia de la República en la nómina panameñista, a pesar del disgusto de Mireya Moscoso.

Más tarde, el sectarismo y los caprichos de “Maco” Rosas, presidente del Molirena, vuelve a crear el clima de división con Vallarino, que comanda un movimiento para deponerlo. Rosas gana nuevamente la presidencia del Molirena, pero ya no será el mismo partido. Los viejos fundadores hacen alianza con “Maco” Rosas, a pesar de los problemas provocados en su accidentado mandato. Prefieren un “mal conocido” que un “mal por conocer”.

Rechazan a Vallarino, quien al final terminará caminando con el CD y “Maco” Rosas será destituido de su cargo como presidente por una Convención Nacional y elegirá a Gisela Chung como nueva presidenta. La dirección frágil de Gisela Chung, también fundadora del Molirena, perderá la presidencia y le sucederá Sergio González Ruiz, recién aparecido en el partido, pero familia de los fundadores, los hermanos Sergio y Bernardino González Ruiz.

Se llegó a la alianza con el Partido Panameñista en el 2009 como era el querer de la mayoría de los dirigentes de la época, hasta que la crisis de la campaña de Juan Carlos Varela hizo agua y se determinó igualmente que la alianza ganadora para evitar el triunfo de la candidata del PRD, Balbina Herrera, era Ricardo Martinelli, candidato del CD.

Un partido sin rumbo

La presidencia de Sergio González Ruiz dividió a los molirenas. Se hizo presente el desinterés por el debate y la formación política y se prefirió la inactividad como norte político. Aprovechándose de la huida de los fundadores, por partido organizó un partido caprichoso y personalista. Las elecciones de 2009 fueron la puerta para entrar en el Gobierno, utilizando al Partido Molirena. Sin rendir cuentas a los afiliados ni a los organismos del partido, hizo lo que le dio la gana con el subsidio, con los candidatos, con las alianzas, con los dineros de la campaña y luego con los puestos que le correspondieron al partido como parte de la alianza triunfadora en las elecciones de aquel año.

Ricardo Martinelli, en su ambición de poder, le exige a González Ruiz la entrega del partido, su destrucción, su eliminación para fusionarlo con Cambio Democrático. Organizan la Convención Nacional para tragarse al Molirena. Ya se había fusionado un buen pedazo de Solidaridad, de Liberales y de Civilistas. Burlándose de la ley, pretenden sorprender a los convencionales que, obligados por la planilla del gobierno, obedientes, tienen que “cantar” el voto en la Convención, que debe ser secreto. El Tribunal Electoral obliga a González Ruiz a repetir la Convención Nacional con el voto secreto como exigencia. Una tercera parte de los convencionales rechaza la fusión y salva la existencia del Molirena que se había fundado en 1982.

No contento con los resultados de la Convención Nacional, Martinelli resuelve meterle una estocada política final. Dudando del control del partido por parte de González Ruiz y su círculo de emplanillados y temiendo su rescate por parte de la vieja guardia, decide maniobrar con los diputados panameñistas desafectos de Juan Carlos Varela, para que se inscriban en el Molirena, refuercen a Sergio González Ruiz, eviten el rescate de los “viejos molirenas” y aseguren la alianza para el 2014.

Los cinco diputados panameñistas aliados de Martinelli, en un despliegue electoral y de plata, se inscriben e inscriben más de 40 000 nuevos adherentes al Partido Molirena, donde solo había unos 40 000 miembros.
El Molirena se mantiene en la alianza con el gobierno y el CD y llega a las elecciones de 2014. En esas circunstancias, un grupo de fundadores del Molirena apoya la campaña de Varela y otros forman un movimiento independiente para apoyar a Juan Carlos Navarro, con la convicción de que la meta principal era derrotar a Ricardo Martinelli y su reelección. Los resultados electorales derrotan a Martinelli, a su partido y a sus aliados, entre ellos el Molirena.

El Molirena sale del gobierno. Logra mantener dos diputados y los dos son panameñistas. El gobierno no tiene mayoría de diputados en la Asamblea Nacional y los necesita. Los dos diputados molirenas maniobran con el gobierno. Se hacen señas. Se necesitan ambos, a pesar del malestar del presidente Varela. El presidente acepta su realidad. Los tiene cerca. Pero a la vez a distancia. ¿Cómo se podrá mantener un partido político empobrecido en sus ideales, pobre en su militancia, desorganizado, sin liderazgo, dependiendo del subsidio electoral y de las maniobras de los dos diputados reelegidos, Francisco “Pancho” Alemán y Miguel Fanovich?

Nuevo presidente para los molirenas

Atrapado en sus miedos, González Ruiz abandona el partido, se va al exterior y entrega la presidencia de los molirenas al diputado “Pancho” Alemán, recién inscrito.

El mérito de “Pancho” Alemán para presidir el Molirena fue la inscripción masiva que realizó con los otros diputados panameñistas en el año 2012 que aumentó la membresía de los “gallos”, además de su cercanía con Alberto Vallarino, asesor del presidente Varela.

Actualmente, el diputado “Pancho” Alemán, metido en la telaraña del reglamento del partido y la próxima contienda interna, debe realizar la elección de nuevos convencionales y convocar la Convención Nacional para elegir a los nuevos directivos del Molirena.

El Movimiento Molirena Vive, que aglutinó a los que se opusieron a la fusión del Partido Molirena con Cambio Democrático, está tratando de conquistar con sus nóminas distritales la mayoría de los convencionales y quitarle la presidencia del partido a “Pancho” Alemán. Aducen que el reglamento es una trampa para la participación. Este movimiento lo preside Guillermo Ford hijo. Las nóminas organizadas por “Billito” Ford, el grupo que evitó la fusión y desaparición del Molirena, esperan la respuesta de la membresía histórica. Esta nómina está más cerca de Juan Carlos Varela.

Otro movimiento ha surgido con el pomposo nombre de Rescate Molirena, presidido por Eliseo Álvarez y acompañado por viejos dirigentes del Molirena enfrentados con “Pancho” Alemán, ahora que se puede competir por suplantarlo de la presidencia. Los ataques de los opositores de Alemán pasan de tibios a calientes.

“Pancho” Alemán se siente seguro con su organización electoral para mantener la presidencia del Molirena. En el grupo de Eliseo Álvarez, se sospecha que fuerzas del CD podrían apostar por este movimiento en la idea de derrotar a “Pancho” Alemán y mejorar su oferta electoral en una alianza para el 2019.

‘Pancho’ y el ‘gallinero’ Molirena

“Pancho” apuesta a su triunfo rotundo con las bases panameñistas que se inscribieron en el 2012 y también en este 2017 para quedarse con la presidencia del Partido Molirena. Pero la “bruja” le puede salir si Eliseo Álvarez y sus viejos y nuevos amigos se hacen de recursos económicos y desarrollan ese discurso anti-Pancho para rescatar la presidencia perdida. Otro problema de “Pancho” Alemán será si los exdiputados panameñistas que lo acompañan en Molirena se mantienen fieles a su liderazgo o terminan apostando por la nómina de Eliseo Álvarez.

Las fuerzas internas del Molirena que tenían la disposición de entregarle el partido a Ricardo Martinelli en el 2011 son las mismas que intentan despojarlo de la presidencia con la candidatura de Eliseo Álvarez.

Ahora nos podemos preguntar: Para qué quieren la presidencia del partido: ¿para convertirlo en una fuerza de oposición, para aliarse al gobierno de J. C. Varela o para conformar una nueva alianza con el CD? Lo cierto es que la nueva elección de convencionales o delegados en el “gallinero” es una incógnita que se desvelará en octubre en la Convención Nacional.

En este “gallinero” le toca bailar a “Pancho” Alemán y al Molirena en estos meses. Pero la tragedia y la comedia siguen reinando en el partido de los “gallos”. El tiempo dictará su sentencia y sus hechos demostrarán si las sospechas de muchos se concretan en esta realidad política electoral que se avecina para el 2019.

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