Miércoles , Agosto 23 2017
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Pedro Horrach Arrom, el implacable exfiscal español visitó Panamá y contó en entrevista exclusiva con Portada sus experiencias de 25 años en el combate a la corrupción.

La delación premiada: un arma poderosa

Por: Nubia Aparicio S.

Pedro Horrach, el fiscal Anticorrupción que puso en el banquillo de los acusados al exduque de Palma de Mallorca, Iñaki Urdangarin, y a la infanta Cristina, cree en la delación premiada porque, a su juicio, es una manera de saber con certeza quién o quiénes fueron los responsables políticos de dar la orden ilegal para las coimas.

Es un “arma poderosa”, dice el hasta hace dos meses fiscal Anticorrupción, pero subraya que la delación debe utilizarse con empresarios que estén dispuestos a confesar que han pagado coimas o sobornos a los políticos. Deja claro, no obstante, que la figura no debe conducir a la impunidad, pues el acusado que habla tiene que seguir siendo acusado; lo que se produce en estos casos es una rebaja de pena.

Fue tras conocer la sentencia de seis años y tres meses de prisión para Urdangarin y la absolución para la infanta cuando Horrach dijo sentirse “muy aliviado” porque había terminado el procedimiento, luego de lo cual decidió renunciar al cargo.

El hoy exfiscal admite que en comunidades autónomas pequeñas como la de Palma de Mallorca, la presión es alta, pero señala que “hay que aprender a vivir con ella”. Expresa que esta presión es especialmente significativa en los casos de supuesta corrupción.

Él vivió personalmente la presión en un caso tan mediático como el de Nóos al afectar por primera vez en la historia a un miembro de la familia real española. Hasta tal punto que su relación con el juez José Castro, con el que en otra época le unía una estrecha amistad, se vio truncada como consecuencia del procedimiento.

El caso Nóos, también conocido como caso Urdangarin, es un proceso de corrupción política que comenzó en el 2010, como derivado del caso Palma Arena al ser encausados los dirigentes del Instituto Nóos, Iñaki Urdangarin, exduque consorte de Palma de Mallorca, y su exsocio Diego Torres.

Los cargos por los que estuvieron imputados por la Fiscalía Anticorrupción fueronmalversación, fraude, prevaricación, falsedad y blanqueo de capitales. Las actividades delictivas habrían sido realizadas a partir de la fundación sin ánimo de lucro que dirigían, Nóos, así como de una red societaria de empresas asociadas a la organización benéfica.

Horrach también criticó el papel de los medios, pues, según dijo, es muy peligroso para la justicia cuando los medios, por el poder y la inmediatez que manejan, se convierten de juzgadores y se produce, entonces, lo que denominamos juicios paralelos. La gente, dijo, es condenada antes de que las autoridades, que son las llamadas a juzgar, hagan su trabajo.

¿Usted fue presionado desde la casa real por el caso Nóos?

Esa pregunta ya me la han hecho y lo que le puedo responder es que nunca he ido ni conozco a nadie de la casa real. Nunca recibí presiones.

Hay quienes dijeron que usted era más bien el abogado de la infanta…

¡Uf! no sé cuántas veces lo dijeron. Y es que debido a la persona de que se trata, todo se ha magnificado hasta niveles donde la presunción de inocencia quedó a un lado. No se valoró su situación desde el punto de vista jurídico, sino mediático y social. Como fiscal, fui siempre libre para determinar qué criterio seguir.

¿Qué opina usted de ese recurso legal que se denomina delación premiada?

En un proceso es positivo recurrir a la figura de la delación premiada. De esta manera se pacta con el acusado una rebaja de pena a cambio de que cuente la verdad y que diga qué responsable político actuó o dio la orden ilegal o compró el soborno. Creo que es un arma poderosa que se tiene que utilizar para la investigación.
Ahora bien, esto no puede conducir a la impunidad y, desde luego, los máximos responsables de la corrupción son los responsables políticos y no los empresarios, porque los responsables políticos han sido elegidos por los ciudadanos para cuidar de los caudales públicos, para que den buen uso de los fondos públicos y que estos vayan a parar a manos del pueblo a través de obras que lo beneficien; por lo tanto, es positivo utilizar la figura de la delación, pero no con responsables políticos, sino con empresarios que quieran contar que han pagado coimas o sobornos a los políticos.

Tengo entendido que en España se realiza una especie de negociación…

Sí, se negocia con los acusados, pero esto no significa que otorgamos impunidad, pues el acusado seguirá siendo acusado, pero se puede negociar con él una rebaja de la pena a cambio de que cuente la verdad, devuelva el dinero, señale a los responsables políticos reales, a qué responsable político ha pagado la coima o el soborno. Pienso que la verdad es más ejemplarizante que los castigos punitivos, es fundamental poder acudir a la negociación y otorgar rebajas punitivas y procesales.

¿Y en España eso está funcionando bien?

Sí, se acoge por la negociación y funciona.

Usted se refirió hace poco al papel de los medios; indicó que muchas veces los medios, por la influencia y la inmediatez que tienen, pueden condicionar la decisión de un juez…

Así es, en España hubo un debate sobre los juicios paralelos, es decir, que a medida que una investigación judicial que atrae a los medios, sea de corrupción o no, es objeto de debate diariamente en los medios de comunicación, es decir, mientras el fiscal y el juez están haciendo la investigación, a su vez en los medios se está hablando cada día de esta investigación, emitiendo opiniones y opiniones y opiniones sobre esa investigación y sobre lo que están haciendo el juez y el fiscal. La investigación puede durar cinco años, y no hay un sólo día de ese tiempo en que no se emitan opiniones en los medios de comunicación, ya sea en canales de televisión o en medios de papel. Llega un momento en que este cúmulo de “input” mediáticos crea prejuicios.

¿En qué consisten esos prejuicios?

En mi caso, el caso Nóos, en que el grado de la presunción de inocencia era alto, para la sociedad, los sindicados estaban condenados antes de terminarse el juicio, porque hubo una presión mediática bestial en este caso, que se les dio por culpables antes de iniciar el juicio… en esto consisten los “input”, y a esto es a lo que llamamos juicios paralelos… es una situación realmente terrible.

¿Qué se puede hacer ante una situación como la que usted describe, me refiero a cuando se condena a alguien antes que los jueces, que son los que están facultados para esa misión?

A mí me parece un exceso por parte de los medios de comunicación, el hecho de llegar a esta situación. ¿Qué se puede hacer?, pues pedir a los medios algo más de respeto en las opiniones que publican, sobre todo cuando aún no se ha pronunciado el tribunal; más allá, no se puede hacer nada. Esto, en la mayoría de los casos, es incontrolable.

Como fiscal Anticorrupción, ¿cuál fue su experiencia o caso más importante?, aunque sé que todos son importantes…

Bueno, hay dos, el caso Nóos, el del señor Urdangarin y de Cristina de Borbón, por las connotaciones mediáticas que ha tenido; y antes de ese, un caso donde a raíz de una investigación anterior muy dura, conseguimos llegar a descubrir la coima físicamente enterrada, a diez centímetros bajo tierra, en una caja. No se trataba de mucho dinero, eran doscientos mil euros y algo, pero lo importante o llamativo fue que lo encontramos cavando en un jardín, a cinco centímetros del suelo.

¡Wao! ¿Pero alguien denunció que allí estaba el dinero?

La investigación fue tan sólida, acumulamos tantas pruebas, que la persona responsable política que había recibido el soborno, ella misma cantó y se vio forzada a devolver el dinero de los sobornos y nos indicó dónde estaba, lo tenía enterrado. Se le bautizó como “caso Scala”, porque el dinero estaba metido en cajas de Colacao antiguas que se usaban para depositar un polvo para hacer batidos de chocolate. Este también fue para mí un caso apasionante por la investigación anterior, por lo que fuimos descubriendo y por haber desenterrado dinero.

¿Cuáles son para usted las características que debe tener un buen fiscal?

Constancia, capacidad de trabajo, no tener miedo ni arredrarse.

¿Usted tuvo miedo algún día?

No, la verdad es que no. He recibido algunas amenazas, pero no he sentido miedo. Sé que me han dado seguimiento algunos responsables políticos que he investigado, pero no he sentido temor.

Usted mencionó que se ha encontrado en las calles con personas que ha detenido o que han sido condenadas producto de sus investigaciones, ¿cómo han sido esos encuentros?

Así es, ya lo he dicho antes, que en Palma de Mallorca somos una sociedad relativamente pequeña, no llegamos ni al millón de habitantes, entonces es relativamente sencillo encontrarme en la calle con personas a las que he tenido imputadas, personas que he condenado o he pedido la condena y han sido condenadas y personas a las que he tenido detenidas… el encuentro no es nada agradable.

¿Esas personas se le han acercado alguna vez?

Sí. Algunas me saludan, otras me miran, pero no me hablan… hasta ahí.

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