Miércoles , Diciembre 13 2017
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Daniel Ortega comenzó como el más apocado de los comandantes de la revolución sandinista. Ya lleva cuatro periodos en la presidencia, el último junto a su esposa.

La dinastía de los Ortega

En enero pasado, Daniel Ortega comenzó -acompañado por su esposa en la vicepresidencia- su cuarto mandato presidencial. Es el tercero de forma consecutiva. El hombre que contribuyó a la caída de Somoza acaparó un 76% de los votos, de acuerdo con datos divulgados por la cadena BBC.

En casa, sus críticos interpretan la decisión de Ortega de gobernar junto a su cónyuge, Rosario Murillo Zambrana, como un intento de crear una dinastía, de potenciar una dictadura que incluso podría aspirar a gobernar por más tiempo que la de Anastasio Somoza García. Es más, cuando su nuevo mandato finalice el 10 de enero del 2022, Ortega sumará quince años consecutivos como presidente.

La intimidación es el recurso de los poderosos, como parece haber aprendido Ortega, quien durante sus pininos en la política tuvo que vencer la condescendencia de su hermano Humberto. Fue él quien lo propuso como representante de la Dirección Nacional y coordinador de la Junta de Gobierno tras la llegada al poder de los sandinistas en 1979. Consideraba a Daniel como el menos peligroso de los nueve comandantes de la revolución, ya que no se expresaba con facilidad.

Pero lo que carecía en carisma lo compensaba con una voluntad de acero. “Con una gran constancia, él se dedicaba a ir de municipio por municipio, barrio por barrio, a hacerse cargo de la estructura hasta que la llega a controlar… Y así, él, con gran perseverancia, termina convirtiéndose en la encarnación del proyecto revolucionario en los ojos de la gente, de los que fueron combatientes guerrilleros, de los colaboradores históricos, de esa gran base política que todavía tiene el Frente Sandinista de Liberación Nacional”, constata el escritor Sergio Ramírez, quien fungiera como vicepresidente de Ortega de 1985 a 1990. “Hoy no queda nada más que una sumisión a un proyecto personal y familiar”.

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