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‘La educación panameña está en estado crítico’

Juan Planells, rector de la USMA e integrante de la recién formada Comisión Especial del 20 de Diciembre, compartió con Portada su visión del sistema educativo.

Por: Deidamia Batista

Sí, a Panamá le va bien en términos económicos, pero cuando ponemos la lupa en indicadores del sector educativo, la historia es complemente diferente. Indicadores internacionales y locales revelan que el sector educativo enfrenta una crisis que afecta todos los frentes. Por donde se le mire hay grietas, y profundas: mala calidad educativa, poca inversión en infraestructura, profesores carentes de capacitación, ausencia de evaluaciones, penosas posiciones dentro de indicadores internacionales, líderes magisteriales de dudosa reputación, estudiantes indiferentes y apáticos, alta deserción escolar, desconexión entre lo que se enseña en las escuelas y universidades con el conocimiento que realmente se requiere en una economía globalizada, falta de compromiso para atender el problema a nivel de país, etcétera.

Con todos estos factores en contra, se dibuja la gran interrogante de que si con el Canal ampliado, con el peso de ser la economía que más crece en la región y con la aspiración de seguir siendo un referente en competitividad, Panamá podrá saldar sus cuentas a corto y mediano plazo con la educación, y revertir esa tendencia de rezago en la calidad de la enseñanza a nivel nacional. Portada conversó con Juan Planells, rector de la Universidad Santa María La Antigua (USMA), para conocer su punto de vista sobre este tema de relevante importancia para el país y su futuro.

Portada: ¿Qué diagnóstico puede hacer usted sobre la situación de la educación en Panamá?

JP: El diagnóstico se puede hacer sobre la base de los indicadores que muestran cómo está la educación en Panamá. El Foro Económico Mundial, por ejemplo, hace un ranking que muestra la calidad de la educación panameña comparada con la calidad de la educación en 144 países, y nosotros estamos en una posición cercana al 100, y nos muestra con muchas deficiencias en matemáticas, ciencias y lengua; además, la calidad de la educación que se imparte a nivel universitario tampoco es la mejor, y ni hablar de las pruebas de ingreso. La Universidad Tecnológica de Panamá, por ejemplo, reporta que un altísimo número de los muchachos que hacen las pruebas de admisión no las pasan. Otro indicador es la famosa prueba PISA, que cuando realizamos la última, en el 2009, Panamá quedó en la posición 62 de 65 países participantes. Otro es el resultado de las pruebas TERCE, que miden tercer y sexto grado, y muestran también marcadas deficiencias en las materias fundamentales. Otros indicadores son los de vida social, los que nosotros llamamos “competencias blandas”. La violencia se ha insertado en la vida estudiantil, al igual la droga, que ha ido en aumento, y ni hablar del tema de los embarazos precoces, que también se ha convertido en un tema de preocupación en las escuelas. Ahí está el diagnóstico: la educación está en estado crítico y requiere que se adopten medidas urgentes.

Portada: En ese sentido, ¿cree que exista un compromiso serio, a nivel de país, para resolver, o al menos apalancar, las deficiencias en el sistema educativo?

JP: No, la voluntad para lograr ese compromiso todavía no se ve. Lo que sí se dan son muchos diálogos en los que se han logrado acuerdos importantes, pero que no se implementan, que quedan engavetados. Fíjese, el tema de la educación no figura entre los problemas que la ciudadanía percibe que son importantes. Usted hace encuestas y todas tienen que ver, directa e indirectamente, con la educación, pero la educación en sí no figura en la lista. Siempre surge la inseguridad, desempleo, canasta básica… todo eso está relacionado, conectado con la educación, pero la educación como tal aparece como tema de preocupación en un renglón bajo, en el lugar 9 o 10. La gente no percibe a la educación como la vía para resolver los problemas que como sociedad nos aquejan. Si bien tengo que admitir que existe una mayor preocupación, honestamente todavía no siento el interés de hacer un esfuerzo nacional por delinear objetivos claros en educación.

Portada: Entonces, ¿cómo haremos para poder cumplir con las exigencias laborales del mundo globalizado, empezando con nuestro Canal ampliado, si nuestra gente no cuenta con las capacidades básicas para poder insertarse en el mercado?

JP: Hoy en día el conocimiento es la base del crecimiento económico y del desarrollo social… No estamos mostrando fortalezas en eso, pues la situación con respecto a lograr las aspiraciones del bienestar de la población son pocas y ese es un tema crítico para las aspiraciones del país. Tenemos un crecimiento económico envidiable, pero en gran medida está fundamentado no en el recurso humano, sino en otras características, que no son permanentes. Con frecuencia los empresarios se quejan de que los jóvenes no cumplen con los requisitos que imponen las empresas para poder tener un empleo y se recurre, en muchos casos, a extranjeros, cosa que crea una inquietud social, sobre todo entre los jóvenes panameños, que tienen cifras de desempleo altas, de dos dígitos; lo que no debería ser en un país con las oportunidades que tiene Panamá. Los puestos que deberían ser para los panameños están siendo ocupados por extranjeros.

Portada: Volvamos al tema de las pruebas PISA. En 2009, bajo la tutela de Lucy Molinar, se decidió que Panamá no participaría más; ahora se anuncia que retomaremos las pruebas en el 2018…

JP: Creo que es una buena decisión porque la única manera de corregir todas esas deficiencias es si las detectamos, si sabemos que existen. Nunca entendí la decisión de parar la aplicación de las pruebas PISA. Así que vemos con mucha simpatía que se retomen, pero hay que actuar en consecuencia, con el compromiso de que vamos a resolver los problemas que allí se detecten.

Portada: ¿Podría mencionarme algunos puntos que usted cree que es apremiante atender en el sistema educativo?

JP: Existe un problema de calidad, que tiene que ver con muchos aspectos, partiendo de la infraestructura y del ambiente donde se produce el proceso de enseñanza-aprendizaje hasta el tema de la capacitación de los educadores. Un factor importante para mejorar la calidad de la educación tiene que ver con los instrumentos con que cuenta el educador para poder desarrollar sus clases. Entre ellos, los laboratorios de química, física, biología y salones de cómputo. En una buena cantidad de colegios oficiales, incluso privados, no existen esas facilidades. Y ni hablar de que hay un número importante de escuelas que no tienen energía eléctrica, agua o carecen de piso y techo. Otro tema es que no se ha desarrollado el concepto de comunidad educativa. Hay excepciones en algunas escuelas, pero en general ese no es un concepto que se maneja. Los educadores y el Ministerio discuten principalmente el tema de la remuneración y no entran en el tema de cómo integrarnos a los otros actores que tienen que ver con la educación, que son los mismos padres de familia, los estudiantes y la sociedad en general, que debe formar parte de lo que llamamos comunidad educativa. Soy un convencido de que la pertinencia es un tema que se debe atender, que lo que se enseña en la escuela responda a las necesidades que tiene la sociedad. Otro punto: con el tema preescolar tenemos una deuda gravísima. La cobertura escolar es de apenas un 63%, por lo que hace falta atender cerca del 40% de la población infantil, desde maternal hasta cinco años, y en lo que respecta a la premedia definitivamente el problema que hay que atender es la deserción escolar. Como la educación no se muestra como algo que resuelva ningún problema, los jóvenes desertan para irse a trabajar, o en el peor de los casos para no hacer nada. Panamá es de los países -y eso lo revela PISA- donde el 13% de los estudiantes en los niveles de ingresos más bajos considera que no aprende nada en la escuela. Lamentable.

Portada: ¿Y qué hay con el tema de las evaluaciones a los educadores? Acabamos de pasar por una huelga docente con la que se logró un aumento de salario, pero se dejaron de lado las evaluaciones…

JP: Bueno, los educadores alegan, con mucha razón, que el problema radica en que los sistemas de evaluación existen, pero no se implementan. Allí hay un tema de gobernanza, y también de institucionalidad. No se le da importancia a los sistemas de evaluación y además de eso, las evaluaciones no se realizan con criterios independientes, de modo que hay una especie de complacencia y eso no es solo en las escuelas, ocurre hasta en las empresas. Definitivamente, hay que mejorar el sistema de evaluación. Hay que darle importancia e independencia para que esa evaluación sea un reflejo de lo que está ocurriendo en el salón de clases y sea un medio para saber dónde hay que mejorar.

Portada: La Ley Orgánica de Educación contempla que el presupuesto dedicado para la educación debe ser del 6% del PIB. ¿Coincide usted con quienes señalan que el problema no es cuánto dinero se gasta, sino en qué se gasta?

JP: Ambos factores son importantes. Sin duda influye el dinero que nosotros invertimos en educación, que sí es bajo en comparación con lo que otros países destinan como porcentaje del Producto Interno Bruto. Pero tenemos un grave problema de eficacia en el sistema, que no logra los resultados esperados, aun con lo que destinamos en gasto. Efectivamente, el tema tiene que ver con dinero, pero también tiene que ver con dinero bien utilizado, bien invertido, que genere resultados. Y no es así. Lo poco que se invierte se utiliza mal. Así que de nada servirá aumentar el gasto en educación ni no sabemos cómo invertirlo. Es como echar agua en un colador, al final es un despilfarro.

Portada: ¿Qué pasa si no tomamos las medidas para hacer de la educación un tema de Estado?

JP: Bueno, vamos a seguir viendo el aumento de extranjeros en posiciones destacadas y mejor pagadas. A ver, los proyectos de interés nacional hay que atenderlos y es triste que uno vea que la riqueza que es de Panamá la aprovechan ciudadanos de otros países. Si no atendemos este tema con prontitud, se va a ir registrando una baja en las cifras de crecimiento, que han sido muy favorables para Panamá en los últimos años, pero que no son sostenibles si no mejoramos la capacitación del recurso humano. Al final vamos a tener menos crecimiento económico y más desigualdad social.

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