Domingo , Febrero 18 2018
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El Gobierno tiene que pensar con luces largas en que para ayudar a los bancos locales hay que habilitar al Banco Nacional para que abra unas oficinas en Nueva York y que haga las veces de banco de corresponsalía.

‘Listas negras’, una cuestión de soberanía y de negocios

El abogado Eduardo Morgan se dice vertical en la cruzada contra las listas discriminatorias: asegura que el país no se debe dejar imponer acuerdos para compartir información tributaria automáticamente, porque viola la Constitución, y porque las clasificaciones de paraísos fiscales son una estrategia de “blame and shame” promovida por economías hegemónicas como Estados Unidos, con ciudades que compiten contra el centro financiero de Panamá.

PORTADA: ¿Qué tanto debe preocuparse el país por las listas negras, grises y sernigrises?

EM: Hay bastantes listas, así que dependerá. Por ejemplo, a la de la OCDE yo no le pondría cuidado. Ellos son un cártel, no una organización internacional. Fíjate que durante el tiempo que hemos estado en la lista negra de la OCDE, Panamá ha crecido enormemente, tuvimos grado de inversión. Lo que realmente nos molesta son las listas en las que Estados Unidos tiene mucho poder, por ejemplo, al Grupo de Acción Financiera (Gafi). Los gobiernos anteriores manejaron ese tema muy mal. No lo enfrentaron como han debido.

PORTADA: ¿Por qué asegura que Panamá debe fijarse en las listas influenciadas por Estados Unidos?

EM: Como usamos el dólar, toda transferencia internacional debe pasar obligatoriamente por Estados Unidos. Los bancos panameños necesitan corres-ponsales, y eso es lo que nos está molestando. Estados Unidos nos tiene en una wash list. Con eso, el costo de contratar corresponsalías aumenta. Con las leyes que se pasaron para complacer al Gafi, los controles van a ser tremendos. Los bancos estadounidenses van a decir que les cuesta mucho para un negocio con un banco de Panamá que no les representa tanto.

PORTADA: ¿Qué salida propone?

EM: El Gobierno tiene que pensar con luces largas en que para ayudar a los bancos locales hay que habilitar al Banco Nacional para que abra unas oficinas en Nueva York y que haga las veces de banco de corresponsalía. Y a eso podemos agregarle otras cosas: Panamá busca mucho financiamiento global para las obras, podemos poner la condición de que las empresas licitantes hagan corresponsalía sólo con el banco panameño. Igual las compañías que pagan peaje para pasar por el Canal. Hay muchas cosas en las que nos podemos ayudar.

PORTADA: Usted alaba las posiciones del FMI sobre el sistema de sociedades panameño, pero fue ese mismo ente el que incidió en que Panamá entrara a la lista del Gafi. ¿Cómo se entiende eso?

EM: Lo que pasa es que el gobierno pasado manejó muy mal el tema, no hizo el trabajo. Panamá pensó que ceder, ceder y ceder era lo apropiado. Pero fue un error. Ese informe era totalmente rebatible.

PORTADA: ¿Rebatible en qué?

EM: El FMI describe otro Panamá en su informe: Que teníamos 15 mil o 20 mil metros cuadrados, con un gobierno que no era el nuestro. No trabajaron bien. Había que agarrar las cosas que decían de nosotros y rebatir. Por ejemplo, los bancos: abrir una cuenta en Panamá es más difícil que ensillar un gallote, a tal punto que es famosa la queja que hizo un embajador de España a (Ricardo) Martine-111, pidiéndole que hiciera algo porque a las empresas españolas que trabajaban aquí les costaba muchísimo abrir cuentas, por los controles. Por supuesto, con la corrupción hubo algunos bancos que permitieron cosas que no se debían, pero el sistema es tan bueno que se ha estado agarrando a todos (los que cometieron irregularidades). Igual pasa con las sociedades anónimas: somos un ejemplo para el mundo. Un presidente de Costa Rica, otro de Nicaragua y (Vladimiro) Montesinos usaron compañías panameñas para hacer trampa, pero a todos los han agarrado. Pero mira si puedes encontrar el delito, por ejemplo, en una empresa de Delaware, Estados Unidos. Eso no se publicitó.

PORTADA: Entonces, ¿por qué el estigma?

EM: Porque la OCDE ha evidenciado por escrito sus ataques a la competencia, y Panamá es competencia de Miami. Por eso ellos inventaron eso de los paraísos fiscales. Dicen que una forma de combatir la competencia es to blame and shame, culpar y avergonzar a esos paraísos fiscales, entonces empiezan a hablar mal.

Pero no es cuestión de un solo ente: además del Gafi y la OCDE, Colombia y Eurozona hicieron lo mismo…

Si ves, Europa, que tiene los más grandes escándalos de defraudación fiscal, se mete con nosotros. Eso es blame and shame. El tema se manejó muy mal, pero este gobierno lo está enfrentado mucho mejor que el anterior. Del cero al diez, el anterior estaba en cero, y el actual en nueve. El gobierno pasado no hizo nada. La política era: ¿qué quiere?, se lo damos. Panamá tiene varios tratados de doble tributación que realmente se han hecho para salir del paso, porque no representan beneficio para el país.

PORTADA: ¿Fue falta de experiencia?

EM: El afán era que estaban en lo que estaban y no querían presión de afuera.

PORTADA: Hay una negociación secreta con Colombia: ¿en qué cosas cree que el país no debe ceder?

EM: Ya Panamá fue víctima de la inclusión por Colombia en una lista de paraíso fiscal. Hablaban de sanciones, y Panamá los hizo recular. No era cierto que somos un paraíso fiscal. Allí hay otras cosas: Panamá es centro de negocios y servicios para Colombia, aquí hay compañías importantes, empezando por Bancolombia, cementeras. Esa es la utilidad de Panamá para Colombia, no andar rebuscando qué colombianos tienen plata en bancos panameños. Colombiano va a sacar nada allí.

PORTADA: Entonces, a su juicio la postura debe ser no a compartir información fiscal automáticamente…

EM: No se puede dar información a otro Gobierno sobre el dinero que un ciudadano suyo tiene aquí sin que a esa persona se le notifique o que la solicitud venga de una investigación del país de origen Con los tratados automáticos, todo se pierde. Antes de que Panamá le dé esa información a Colombia, ese colombiano se llevará su plata. Por eso, para Colombia eso no significará nada. Para ellos es bueno utilizar nuestro centro para negocios afuera. Lo que debemos buscar es mayor integración de las economías. Con una buena carretera con Colombia, nos convertiríamos en un puerto de salida de muchos de sus productos. El tratado fiscal no les significará nada, así que nos debemos parar firme y decirles que no va. Soy drástico. Les podemos ofrecer cosas mucho más reales.

PORTADA: ¿Y qué pasa si se decide lo contrario?

EM: Con la cantidad de gánster que proliferan, qué haces tú si la información de tu dinero queda expuesta. Te vas a Miami,y allá no vas a tener ese problema. Allá no dan información. Entonces la competencia nos comerá, y de la noche a la mañana Panamá se arruinará, por-que los depósitos de extranjeros son importantes: son en torno del 60%, a nombre de ellos o de compañías. Si al sistema bancario, con cerca de $80 mil millones, le sacas $50 mil millones, ¿a dónde se va este país? Además, compartir ese tipo de información sin que medie una solicitud judicial es inconstitucional.

PORTADA: Suena más a negocios que a soberanía…

EM: No puedes desligar la cuestión de la soberanía de los negocios. Por ejemplo, la con-quista del Canal y la independencia eran sobre nuestra soberanía, pero también por negocio. El 85% de la economía nuestra es servicio, por nuestra posición geográfica, que nos la habían usurpado.

PORTADA: ¿Qué le hace alabar la forma en la que el gobierno de Varela ha respondido al tema?

EM: Porque está encima, manda gente a las reuniones y los enfrenta. En París, en el Foro Global, Panamá no iba a pasar (a la segunda fase de revisión), pero el Gobierno llamó a embajadores y los hicimos recular. Brasil era uno de ellos: ¿cuánto significan los contratos de Odebrecht en Panamá? También Francia. El Gobierno contrató una firma buena para que nos defendiera allá.

PORTADA: Dice que el sistema de sociedades en Panamá no permite que nadie que haya cometido un delito quede impune. Si es así, ¿por qué Brasil se queja de que no se quiere cooperar con el caso “Laca Jato”?

EM: Porque hasta ahora es una investigación de periódico. Aquí no ha venido solicitud alguna de Brasil, de acuerdo con los acuerdos de cooperación judicial, para saber quién está detrás de la compañía. Eso tiene que hacerlo un funcionario de investigación, una autoridad competente. Las noticias dicen que se usó Panamá para pasar millones, y eso no va al camino correcto, lo que quiere es morbo.

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