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Los libros que nadie encontraba

Dimas Lidio Pitty, César Candanedo y Gil Blas Tejeira se reencuentran con los lectores. Sus obras son reeditadas por la Biblioteca Nacional, marcando el debut de su nuevo proyecto editorial y cerrando una brecha entre los autores y las nuevas generaciones.

Por: Errol E. Caballero

Briseida Bloise entra a su oficina con un pedazo de papel lija. Con él remueve el polvo de los bordes de las páginas del libro cerrado que tiene en sus manos, hasta que el ejemplar recupera su blanco inmaculado, libre ya de las asperezas impuestas por el tiempo y el encierro. Es un viejo truco de librero, para que las obras parezcan recién salidas de la imprenta.

Hoy en día, Bloise aplica la experiencia acumulada a lo largo de una vida rodeada de literatura -fue presidenta de la Cámara Panameña del Libro y representante en Panamá del sello Santillana- en la creación de una nueva editorial: la de la Biblioteca Nacional Ernesto J. Castillero. Hasta el momento se han presentado tres libros: Los caballos estornudan en la lluvia, de Dimas Lidio Pitty; Pueblos perdidos, de Gil Blas Tejeira, y Los clandestinos, de César Candanedo. Obras que no son tan conocidas y que Bloise, en su rol como coordinadora del proyecto de la editorial, pretende rescatar para las nuevas generaciones, aquellas que parecen no estar tan interesadas en la lectura y la historia, sino más bien en instalar el última app de moda.

“Estamos recuperando libros que ya no se encuentran, que, por diferentes razones, no se han editado más… Son autores que han dejado un legado para la nación, sobre todo en los temas de cultura e identidad”, precisa Bloise. Para la escritora Rosa María Britton, presidenta de la Fundación Biblioteca Nacional, el proyecto editorial “busca que los muchachos vuelvan a leer a los grandes escritores de la literatura panameña”, que no es necesariamente lo que se está leyendo actualmente en las aulas.

Consenso literario

Tanto Bloise como Britton forman parte del consejo editorial encargado de seleccionar los textos que serán publicados. Integran un selecto grupo de literatos, académicos y editores, en el que también están el historiador Celestino Araúz, la poetisa Consuelo Tomás, la investigadora Emma Gómez de Blanco, el ensayista Gerardo Maloney, el escritor Rafael Ruiloba, Margarita Vásquez y Jorge Eduardo Ritter (ambos miembros de la Academia Panameña de la Lengua), y Guadalupe Rivera, directora técnica de la Biblioteca Nacional. Ellos son los encargados de analizar y discutir cada propuesta. “Si estamos en desacuerdo, sopesamos criterios, buscamos un equilibrio, un árbitro, un consenso, y al final tenemos las obras seleccionadas. Esto es lo que se llama un consejo editorial”, estima Ruiloba.

Después del humo blanco, el siguiente paso es revisar el presupuesto. El proceso de adquirir los derechos de autor es el más complejo, dado que muchos de estos escritores fallecieron sin resolver este tema en sus testamentos. De ser así, el derecho sobre los textos se dirime durante el juicio de sucesión. “No ha sido fácil. Los derechos de autor se han conseguido con los descendientes directos de los autores. Todo se ha hecho por la legalidad”, enfatiza Britton.

La situación se complica cuando se trata de obras que no han sido registradas a través del ISBN (siglas en inglés de International Standar Book Number), o de libros antiguos. En este último caso, el personal de la Sala Panameña y la hemeroteca se dio a la tarea de digitalizar y “limpiar” algunos ejemplares para hacerlos más legibles. Fue un esfuerzo colectivo para, destaca Ruiloba, “poner al alcance de los lectores de estas generaciones obras literarias que cumplieron una función en la configuración de la identidad nacional y que tengan, además, calidad estética”.

Algunos de los libros propuestos por el consejo editorial no fueron encontrados en la colección de la Biblioteca Nacional. En cuanto a los tres que se han editado hasta el momento, fueron impresos en Colombia, por la Editora Novo Art, S.A. El primer tiraje fue de dos mil ejemplares, que formaron parte de la oferta literaria de la XII Feria Internacional de Libro (FIL). Los caballos estornudan en la lluvia, Pueblos perdidos y Los clandestinos fueron presentados el 18 de agosto en la FIL, en el Salón Boquete.

El reto de los libreros

Entre 20 y 40 obras esperan su publicación por parte de la nueva editorial. “De aquí a diciembre esperamos tener más obras”, expresa Bloise. Comenta que uno de los nombres que ha sonado dentro del consejo editorial es el de Joaquín Beleño, autor de una conocida trilogía canalera, conformada por Gamboa Road Gang, Luna verde y Curundú. Se trata de obras que han estado siendo publicadas por la editorial Manfer, iniciativa de los dueños de la Librería Cultural -una de las pocas que quedan en el área metropolitana-. De esta forma, la Biblioteca Nacional ha evitado competir con otras editoriales panameñas. “Ya de por sí es difícil publicar en Panamá y mantenerse ahí. Es necesario apoyarnos los unos a los otros”.

Britton señala que se han propuesto libros que han sido premiados o editados, de autores con trayectoria, no “cualquier librito”. “Estamos seleccionando las obras a través del consejo editorial. Aquí llegó uno y nos insultó diciendo que la Biblioteca Nacional era del pueblo y que le tenían que publicar su libro…”, plantea la autora de Todas íbamos a ser reinas, El ataúd de uso y Tocino del cielo.

El problema radica, según Britton, en que muchos escritores locales se “autopublican”. “Aquí cualquiera imprime un libro. No hay edición, no hay ningún editor de libros. Yo he publicado con varias editoriales internacionales y el trabajo de edición es tenaz. Lo evalúan y te dicen: eso sí o eso no… y tienes que someterte a eso”.

Al complejo panorama editorial hay que añadirle la desaparición de librerías como Argosy y Exedra en los últimos años. Bloise considera que el tema de las librerías debería formar parte de la agenda estatal, promoviendo así una mayor concienciación acerca de las dificultades que esta actividad entraña. “Difícilmente alguien que abre una librería gana algo en los primeros años… Hace falta un reconocimiento del apoyo que esto requiere, de las leyes de incentivo”.

Dado que los fines que persigue la Biblioteca Nacional son culturales y no comerciales, los precios de las nuevas ediciones son accesibles: cinco dólares por las obras de Pitty y Candanedo, y 9.50 por la novela de Gil Blas Tejeira (‘Pueblos perdidos’, con 400 páginas).

Bajo el paraguas del MEDUCA

De acuerdo con un convenio firmado el 3 de julio de 1998, entre el Ministerio de Educación (MEDUCA) y la Biblioteca Nacional Ernesto J. Castillero, la Fundación Pro Biblioteca Nacional asumió la administración de este centro cultural y del resto de las 59 bibliotecas públicas. Sin embargo, la Biblioteca Nacional todavía está adscrita al MEDUCA, por lo que el consejo editorial espera que las obras publicadas encuentren su camino hasta el aula de clases. “Cada cierto tiempo el MEDUCA renueva sus recomendaciones literarias. Nosotros haremos llegar los ejemplares, para que se revisen todos los procedimientos”, indica Bloise.

La ex organizadora de la Feria del Libro destaca que se trata de “ediciones anotadas”, que vienen con prólogo, comentarios de la obra y textos de estudio que facilitan su compresión. Es una forma de presentar ediciones “actualizadas” de libros que no han sido publicados en décadas y que, en muchos casos, son desconocidos tanto por estudiantes como por maestros.

Siguiendo con su aspiración a cerrar la “brecha de contenido cultural y literario que se ha abierto entre una generación y otra”, los miembros del consejo editorial se han planteado la digitalización de las obras publicadas, ya sea para que puedan ser adquiridas de forma online o para descarga gratuita. “El compromiso es tenerlas a disponibilidad del público. Asegurarnos de que podamos conservar el legado de autores como Gil Blas Tejeria, César Candanedo y Dimas Lidio Pitty, y permitirles a los jóvenes tener acceso a sus obras”, recalca Bloise.

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2 comments

  1. Todo muy bien redactado e interesante saludos desde Chile

  2. Todo realmente bien redactado y también interesante saludos desde Chile

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