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La necesidad de un nuevo nosocomio infantil existe desde hace quince años. Pero, según la Comisión Médica Negociadora Nacional, intereses económicos han frenado esta necesaria obra. La licitación de los planos se hizo en 2015 y la de la construcción se hará en 2018.

Hospital del Niño: Los negocios antes que la salud

Por: Carlos Atencio

Alberto Bissot asumió en 2002 la Dirección Médica del Hospital del Niño. Sus edificios ya se habían quedado pequeños. Dos años después, ya contaba con un plan médico y arquitectónico para construir un nuevo centro médico. Faltaba lo más importante: los 150 millones de dólares que costaba entonces edificar una estructura de primer nivel.

Concluyó el primer periodo de Bissot, de cinco años, al frente del principal centro pediátrico estatal del país y poco avanzaron los planes del nuevo hospital. Al final de su segundo periodo, en 2011, el proyecto tomó un segundo aire.

Tras el naufragio de la Torre Financiera en 2012 -bautizada en el imaginario popular como ‘La Tuza’-, que se levantaría sobre el terreno donde estaba la antigua embajada de Estados Unidos, en la avenida Balboa, el entonces ministro de Salud, Franklin Vergara, anunció que el lote sería traspasado al Hospital del Niño.

Bissot volvió a abrigar esperanzas. Comentó la necesidad de un diseño arquitectónico adaptado a las condiciones de la nueva ubicación. El director médico estaba complacido por construir en el terreno que por años albergó la embajada de Estados Unidos, por su cercanía con las actuales instalaciones, lo que facilitaría las atenciones a los pacientes, quienes no tendrían que trasladarse lejos para recibir algún servicio en especial.

De conseguirse los recursos, la nueva estructura estaría lista en tres años y medio, estimaba Bissot, cuyo periodo terminó en 2012. Vergara también abandonó la cartera de Salud ese año.

En este punto, el proyecto hospitalario vivió un nuevo capítulo. En abril de 2012, durante la colocación de la primera piedra de la Ciudad Hospitalaria de la Caja de Seguro Social en Chivo-Chivo, el ministro Vergara anunció, en compañía de Bissot, que el nuevo hospital del Niño estaría al frente del proyecto de la Caja.

Sin explicar las razones, Vergara afirmó que la nueva ubicación del centro pediátrico para pacientes sin cobertura de la CSS sería Chivo-Chivo. Sobre el financiamiento, recurrían a préstamos con organismos internacionales.

En agosto de 2012 asume Javier Díaz la jefatura del Ministerio de Salud (Minsa). Doce meses después de esta fecha, se publican los pliegos de cargos para el diseño, construcción y financiamiento de la estructura.

A partir de esa fecha, comenzó una serie de reclamos de las empresas interesadas en el contrato, cuestionando la forma de evaluación, que llevaron a la Dirección de Contrataciones Públicas a tomar dos decisiones: primero, el reemplazo de todos los miembros de la Comisión Evaluadora, y segundo, a solicitar, meses después, una nueva evaluación de los cinco interesados: Consorcio Hospitalario San José Panamá, Acciona Infraestructura, Agrupación Nuevo Hospital del Niño, Consorcio FCC-HN y Consorcio Hospitalario Nuevo Hospital del Niño.

A menos de cuatro meses para que concluyera la administración de Ricardo Martinelli, la comisión evaluadora recomendó que se adjudicara el contrato a Acciona Infraestructura, que había ofertado 286 millones de dólares. Pero, por reclamos y acusaciones de corrupción por parte de las empresas no favorecidas hacia los evaluadores, el Minsa canceló el acto público.

En pausa

En julio de 2014, las riendas de la salud pública quedaron en manos del médico Javier Terrientes, quien había reemplazado a Julio Santamaría, que renunció antes de tomar posesión del cargo de ministro. A pesar de las declaraciones de que “las estructuras actuales (del Hospital del Niño) no contaban con las condiciones para seguir atendiendo”, como señalaba el propio Terrientes, el asunto de la licitación quedó en pausa hasta el año siguiente.
Terrientes también cambió la modalidad de licitar los hospitales públicos en la era Martinelli: de los famosos “llave en mano” -pago después de la entrega de la obra, o de una certificación de avance- a contratación por etapas de un proyecto.

Así fue que el 30 de junio de 2015, a las 7:47 p.m., se publicaron en el sitio de compras del Estado los pliegos del estudio previo, diseño arquitectónico y especificaciones técnicas del nuevo hospital y de la maternidad del Santo Tomás.

La presentación y apertura de las propuestas se fijó para el 12 de octubre. El precio de referencia fue de 8.5 millones de dólares. De los seis participantes en el acto público, el consorcio integrado por las empresas Pinearq, S.L.P. y Ayesa Ingeniería y Arquitectura resultó ganador, con su oferta de 7.6 millones de dólares.

Cerca del medio día del último día de 2015 se hizo la adjudicación del contrato, cuya vigencia se fijaba en nueve meses: septiembre de 2016. Esta fase de la licitación, al igual que las anteriores, fue blanco de señalamientos. Las empresas no favorecidas le expresaron al entonces ministro Terrientes que anulara la evaluación que benefició al consorcio. “Esos reclamos están a destiempo”, indicó Paul Gallardo, al mando del Hospital del Niño desde 2012. Para mayo de 2016, el contralor Federico Humbert refrendó el contrato para los estudios y diseños del nuevo hospital y de la maternidad del Santo Tomás.

Planos cuestionados

La licitación, con abril 2017 como fecha probable, para las dos etapas que faltaban del Hospital del Niño, estaría costando por encima de los 400 millones de dólares, declaró Gallardo el año pasado. Para marzo de 2017, las autoridades del Minsa, incluyendo a Gallardo, fueron citadas a la Comisión de Infraestructura y Asuntos del Canal de la Asamblea para que explicaran de dónde había salido el nuevo precio de la construcción y equipamiento, puesto que los diseños ya se habían contratado por 7.6 millones de dólares.

Antonio Domínguez, uno de los comisionados, expresó que aún se desconocía el precio final porque los planos no estaban terminados. Gallardo expresó que esperaba recibir los planos en junio, para convocar a licitación durante el primer trimestre de 2018.

Por su parte, el ministro Mayo señaló que la licitación de la administración pasada no contaba con un plan funcional de médicos y sistemas integrados. Este plan, aunque no estaba pensado para el terreno donde estaba la antigua embajada de Estados Unidos, era el que tenía Bissot desde 2004, cuando solo le faltaban los 150 millones para emprender la obra que los niños no asegurados del país han esperado por más de tres quinquenios.

“El nuevo hospital se concretará solamente cuando se superen los intereses económicos mezquinos”, sentenció el doctor Domingo Moreno, presidente de la Comisión Médica Negociadora Nacional.

Moreno recuerda la solicitud de la Organización Mundial de la Salud, en el sentido de que los hospitales y las escuelas no se construyan cerca de zonas costeras, debido a riesgo potencial de desastres naturales, como es el caso de terremotos y tsunamis, por ejemplo. “El sitio escogido no es el adecuado”, advirtió el dirigente médico.

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