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Este año, el director de la Policía y Migración entrarán en edad de jubilarse. Esto no los obliga a retirarse, pero de ser así tendrían que hacerlo con su último ingreso. Una gasto que se sumaría a los 60 millones que paga la policía en concepto de jubilaciones.

Los policías ejecutivos se retiran

Por: Nicanor Alvarado Dixon

El director de la Policía Nacional (PN), Omar Pinzón, está a diez meses de jubilarse. En diciembre de 2017 dejará de ser policía en funciones para acogerse oficialmente al retiro laboral, después de treinta años de servicio, algunos de ellos incluso como agregado policial en Washington.

Él es parte de una camada de policías y altos funcionarios que en los próximos meses se jubilará, aunque no tengan previsto abandonar los cargos que ocupan en el Órgano Ejecutivo. Sus nombramientos dependen del presidente de la República, y no están sujetos a la carrera policial.

Lo mismo está por pasar con el director de Migración, Javier Carrillo. El ministro de Seguridad, Alexis Bethancourt, estaba supuesto a beneficiarse de un decreto presidencial que le permitiría acceder a la jubilación este año, pero que al ser derogado lo obliga a permanecer cinco años más.

El efecto…

Para algunos analistas, estas salidas no tendrán impacto en el manejo de las instituciones, pero sí denota una excesiva decantación por policías para puestos civiles-ejecutivos. “Las fuerzas civiles en Panamá han empezado a confiar la dirección de instituciones claves a policías con formación militar, así que pudiéramos decir que expresa la incapacidad progresiva de los gobernantes de controlar las áreas sensibles que tengan que ver con inseguridad, tráfico humano, de drogas”, dice el politólogo Richard Morales.

Hay más ejemplos: además de Pinzón, Carrillo y Bethancourt, en la administración pública hay más policías: Cristian Hayer, director del Servicio de Fronteras, Belsio González, jefe del Servicio Aeronaval, Rolando López, director del Consejo de Seguridad del Estado. Humberto Macea, un militar retirado, está al frente de la subdirección logística de la Autoridad de Aduanas.

Después de pasar por las fenecidas Fuerzas de Defensa estudió un MBA (maestría en administración de negocios) en la Universidad Santa María La Antigua, un máster en Gestión Ambiental en la Universidad Latinoamericana de Ciencia y Tecnología (Ulacit). Fue ejecutivo del Primer Banco del Istmo (Pribanco) y vicepresidente de Seguridad de Banistmo, hasta su venta en 2007, asesor y especialista en fraudes bancarios.

Todos ellos se acogen a un régimen especial de jubilaciones que les permite retirarse después de treintas años de carrera policial si, según lo establece el artículo 99 del Reglamento Interno de la Policía, ingresaron después del 1 de enero de 1985. O de 25, si lo hicieron antes. Pinzón lo hizo en diciembre de 1987.

¿Se puede o no?

El abogado Ernesto Cedeño demandó en septiembre pasado la expedición de un decreto que permitía que a ciertos agentes policiales –todos en altos cargos públicos designados por el Ejecutivo- se les pudiera computar el tiempo que trabajaban para el gobierno central directamente como parte de su carrera policial, lo que hubiera significado un camino exprés hacia la jubilación.

Ya derogado el polémico decreto (el presidente Juan Carlos Varela decía que era para hacerle justicia a los que decidían aceptar ‘servir al país’, aunque los abogados lo cuestionaban por reafirmar el valor de la casta policial), Cedeño no tiene claro en qué condiciones se jubilan los policías, menos a los que están ahora al servicio ejecutivo de la nación. “El reglamento dice que deben irse con su último ingreso, es decir, salario y gastos de representación, pero he escuchado que sólo les están pagando los salarios”, comenta, por lo que se estaría violando la ley de la Policía Nacional.

Si se cumpliera, una vez el director de la Policía pase al retiro laboral, devengará 7 mil dólares en jubilaciones –3500 dólares de salario y otros 3500 dólares de gastos de representación-, más los 7 mil dólares por su trabajo ejecutivo. Es decir, 14 mil dólares.

Sin embargo, al ser un cargo decidido por el presidente, su salida está sujeta sólo a la renuncia expresa o la destitución.

Además, agrega Cedeño, la Corte Suprema de Justicia ha dictaminado que “ningún funcionario está obligado a dejar su trabajo una vez se jubile”. “No hay norma que obligue, es algo optativo”, insiste. Recuerda, entonces, que el Ejecutivo ha implementado planes para que algunos jubilados se acojan al sistema de retiro. Por disposición, esto no afecta a los cargos de mando designados políticamente.

En efecto, en 2010 la Corte estableció que “la pensión de vejez constituye un derecho adquirido por el asegurado, expresando que el pensionado por vejez, no puede ser privado del derecho al trabajo, así como tampoco se le puede suspender su pensión si decide trabajar para un tercero, así como tampoco se le podía disminuir su pensión”.

Lo que cuesta

El analista Richard Morales asegura que la policía es una casta privilegiada que, en algunos casos, presiona las cuentas públicas. “Es irónico que los gastos policiales han incrementado después del desmantelamiento de la fuerza de defensa. Ahora es sumamente cara”, dice.

Eso ha tenido su efecto histórico. Entre 2010 y 2015 “muy pocos” policías se retiraron a la jubilación, porque la ley de retiros policiales forzó a que los agentes que estaban por salir tuvieran que esperar cinco años más.

Eso, entonces, provocó un “cuello de botella” en la institución. Más agentes subieron al cargo de comisionado, y por tanto es más dinero lo que deben cobrar una vez se jubilen.

El comisionado retirado Carlos de Icaza dijo el año pasado a La Estrella de Panamá que “hace un par de años” la cifra de comisionados era de veinte: ahora es cinco veces mayor.
Cada cuatrienio o quinquenio, el Gobierno debe decidir el ascenso de policías, según sus aptitudes y las pruebas que les apliquen. El director de la Policía debe sugerir al presidente quién debe crecer en el escalafón, después de que una junta adscrita a recursos humanos de la entidad lo revise.

Pero algunas fuentes vinculadas al tema dicen que esos ascensos han sido politizados y decididos a discrecionalidad. Sólo uno de casa ciento cincuenta y siete policías llega a ser comisionado, en una maratónica carrera de once niveles que siempre lo define la mano del presidente.

La abultada planilla que llega al poder civil

Ahora sucede que hay más puestos, más gente y más gastos. Sólo en jubilaciones, la policía gasta unos 60 millones anuales de dólares. Debe cubrir la diferencia entre lo que la Caja del Seguro Social (CSS) paga a sus cotizantes en concepto de pensiones –cerca del 70% del promedio de mejores salarios- y el 100% que tienen derecho a recibir los policías.
Según el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), esto es responsabilidad de la Policía, pero el Ministerio de Seguridad ha dicho que paga esa diferencia hasta los sesenta y dos años, cuando se alcanza a la edad de jubilación para el resto de los trabajadores. La CSS no absorbe el pago, así que el gobierno central debe hacerlo.
El politólogo Richard Morales vuelve su mirada al tema. “Es un gasto excesivo”, recalca.“No hay otra forma de llamarlo, es un privilegio… su salario es de los más altos que hay en la administración pública, no deben tener esas prerrogativas”. Y más en tiempos en los que, insiste, los policías ganan poder en cargos civiles.

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