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Manglares cercados por el desarrollo

Detrás de la iglesia San Francisco de la Caleta se levanta una torre de 53 pisos cuya afectación al manglar preocupa a los residentes de Coco del Mar y Viña del Mar, quienes desde 2013 sufren con el cambio de zonificación.

Por: Mileika Lasso

Desde 2013 la construcción de un edificio de cincuenta y tres pisos mantiene en vilo a los residentes de las urbanizaciones Coco del Mar y Viña del Mar, en el corregimiento de San Francisco. En el lugar se levanta “Windrose”, un complejo vertical que se erige en la calle detrás de la iglesia San Francisco de la Caleta, y que promete a sus residentes una impresionante vista al Pacífico, aunque en su construcción mermen los derechos de sus primeros vecinos y afecte los manglares de la zona. Se espera que el proyecto esté listo para el 2017.

En agosto de 2015 el proyecto fue inspeccionado por el Departamento de Agrimensura de la Alcaldía de Panamá, cuando se confirmó que sobrepasó los límites de propiedad del lindero sur en 0.72, 0.63 y 0.71 centímetros. El mes pasado, amparado por ponencia del magistrado Cecilio Cedalise, “Windrose” recibió un espaldarazo de la Sala Tercera de lo Contencioso Administrativo de la Corte Suprema de Justicia (CSJ). El fallo no admitió la demanda presentada por Steven Gary Kardonski y la Asociación Ambiental de Residentes de Coco del Mar y Viña del Mar para que se declarara la nulidad del permiso de construcción.

Con el fallo Cedalise emitió su consideración, luego de resolver una apelación presentada por la Inmobiliaria G.S. del Mar, S.A. el 13 de noviembre de 2015, cuando fue admitida la demanda de la Asociación Ambiental de Residentes de Coco del Mar y Viña del Mar, y que suspendió temporalmente el proyecto.

Inmobiliaria G.S. del Mar, S.A. es la empresa responsable por la construcción de este complejo vertical, que contará con condominios, penthouses, apartamentos y un área social que incluye jacuzzi y piscina. En la junta directiva de la compañía, registrada bajo la ficha 608746 del 24 de marzo de 2008, figura el exministro de Obras Públicas Federico “Pepe” Suárez. Le acompañan Juan Manuel Suárez Cedeño, Reina Jiménez Quirós, Abdiel Raphose y Ana Isabel Suárez Cedeño.

Catia Rojas, secretaria de la Asociación Ambiental de Residentes de Coco del Mar y Viña del Mar -que cuenta con número de Resolución 076-PJ-076-, explicó que tras el reciente fallo agotarán “todas aquellas (instancias) que estén al alcance de la Asociación, en vista de que el fallo de la Sala Tercera no analizó el fondo del recurso, y de ello se desprende que consideremos interponer nuevamente un recurso de nulidad”.

Comentó que están estudiando con el equipo legal todas las posibilidades que se presentan. “Tenemos la clara convicción que el desorden urbanístico es una afectación directa a la calidad de vida de quienes por más de veinte años vinimos a vivir a este barrio. Sumado a esto, estamos convencidos de que toda actividad económica, incluyendo la construcción, debe sustentarse en las leyes, normativas y la Constitución. Lo contrario no puede ser calificado como seguridad jurídica”, aseveró Rojas.

Biodiversidad afectada

El caso del “Windrose” tiene más de un año en los tribunales de justicia y enfrenta una repercusión medioambiental seria. A Rojas, al igual que a otros residentes del barrio, le sorprende que la infraestructura se levante en una zona de manglar. La comunidad ha solicitado a las autoridades que se defina la zona de amortización del manglar, con el objetivo de asegurar la protección de los ecosistemas que contribuyen a su regeneración.

Un estudio sufragado por la Asociación Ambiental de Residentes de Coco del Mar y Viña del Mar evidencia que la construcción del inmueble se salió del área permitida. En septiembre del año pasado, los residentes denunciaron que el proyecto sobrepasa los límites de propiedad en 3,50 metros, en uno de los contornos, lo que “afecta el área de manglar” circundante y viola el Decreto Ejecutivo N°228 de 2006, que establece que el proceso de adjudicación y titulación masiva de tierras no podrá afectar las zonas y los recursos marinos costeros.

Proyectos de esta naturaleza afectan a la cobertura de manglares en Panamá, que, según la bióloga Yehudi Rodríguez, han sufrido un descenso muy drástico en los últimos treinta y ocho años. “Un 55% de los bosques de manglar de Panamá han sido destruidos desde 1969 hasta 2007. Solo entre 1980 y 2005 se perdieron 80 mil hectáreas”, indicó la bióloga.

Rodríguez destacó dos factores: el desarrollo de las zonas altamente pobladas y la tala indiscriminada, que trae como consecuencia un desequilibrio ecológico. “Su rol en la estabilización de la franja costera es vital, y aunque no se debe negar los otros beneficios que brindan, considerar únicamente su valor como protector de la línea costera debe ser suficiente para su conservación”, expuso.

Cambio de zonificación

En el caso del “Windrose” se modificó la zonificación del área, afectando nuevamente la cobertura de manglar a orillas del Pacífico. Antes de la construcción del edificio, la zonificación del área era de RM2 (baja densidad). Posteriormente, la zona fue elevada a RM3, lo que proyecta un mayor número de residencias.

Lo ocurrido en Coco del Mar y Viña del Mar no es de extrañar. Solo durante el periodo presidencial de Ricardo Martinelli (julio de 2009 al 30 de junio de 2014) fueron avaladas un total de noventa y un modificaciones de uso de suelo, según un informe previamente detallado del Ministerio de Vivienda y Ordenamiento Territorial (Miviot). Los moradores de estas zonas se quejaban de que los cambios permitían la instalación de comercios y edificaciones de alta densidad sin planificación ni consulta ciudadana alguna.

Cuando el proyecto inmobiliario en Coco del Mar se planificó, los promotores sustentaron que los manglares estaban muriendo, afectados por la construcción del Corredor Sur –construido por la compañía mexicana ICA-. No obstante, el cese de los trabajos en el año 2000 -con la inauguración de la vía de aproximadamente diecinueve kilómetros- contribuyeron a la recuperación del manglar.

El rol de la sociedad

Según Susana Serracín, abogada del Centro de Incidencia Ambiental (CIAM), la sociedad civil tiene un rol crucial en la defensa ambiental y su calidad de vida. “Evidentemente, hay una enorme contradicción entre la Constitución, la política ministerial y la gestión de los funcionarios, por lo que recomendamos que en forma inmediata se realice una inspección de verificación que integre la mejor ciencia y conocimiento disponible, con la presencia de los denunciantes en apego a la ley y con transparencia, de manera que se tomen las medidas cautelares que permitan detener el daño ambiental en el área denunciada; que se inicien los respectivos procesos penales contra quienes suministraron información falsa en el Estudio de Impacto Ambiental, al igual que los funcionarios que aprobaron este ilícito, y que no descarten acudir a instancias internacionales”.

La ambientalista aseguró que la construcción del inmueble “ha sido aprobada de manera irregular y con información falseada”, propiciando así la destrucción y degradación del frágil ecosistema de manglar”. Advirtió que esto se traduce en la pérdida de hábitats críticos para muchas especies, efectos dañinos en la vida acuática, erosión de la costa, cambios en la diversidad de especies y la reducción en la productividad. “Ambientalmente se afecta el equilibrio ecológico, su función como prestadores de servicios ambientales los cuales son insustituibles, entre ellos, el que actúen como una barrera natural en el control de inundaciones y protección contra las tormentas y huracanes, además de servir para mitigar el cambio climático, entre otros”, destacó la representante del CIAM.

Añadió que la pérdida de un manglar no debe ser trivializada. “Vemos con mucha preocupación que será afectado el suelo, el aire, la hidrología, por la eliminación de vegetación, la pérdida de hábitats con la consecuente migración y muerte de la fauna terrestre y acuática en peligro de extinción, además de la generación de residuos peligrosos, ruido y vibraciones por el uso de maquinaria pesada”.

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