Miércoles , Noviembre 22 2017
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El ex grandes ligas panameño Mariano Rivera volvió a visitar su pueblo natal, cuna de destacados deportistas y personas trabajadoras, la reconocida tierra de Puerto Caimito en La Chorrera.

Nada como estar en casa

Los diferentes diarios del país publicaban fotografías del mejor cerrador de la historia de las Grandes Ligas compartiendo, un día antes, con los lugareños de Puerto Caimito, en La Chorrera, muchos de ellos pescadores, ocupación a la que se dedica la mayoría de los residentes de la comunidad costera y que ejerció el
propio Mariano en su adolescencia.

Un día después de su paseo por su pueblo, nos propusimos conseguir una entrevista con el retirado jugador de los destacados Yankees de Nueva York. La amistad con uno de sus familiares sirvió de puente para ingresar al hermoso y lujoso hogar del “Mo” en Panamá. Luego que traspasamos el portal, caminamos varios pasos por un costado de la casa hasta que encontramos al exlanzador que disputó 19 temporadas en la Gran Carpa. Sentado en un comedor y vistiendo pantalones cortos, camiseta y chancletas, disfrutaba de un desayuno en compañía de
amistades y familiares.

Proseguimos nuestro andar en la gran casa mientras esperábamos que terminara su principal comida de aquel sábado de febrero.

Mientras esperábamos en la cocina, su madre, Delia de Rivera, preparaba los alimentos para su hijo. Entre las viandas habían “pancakes”, por lo que preguntamos si serían de los preferidos de Mariano. “¡No!, a Mariano le gusta su bollo, la tortilla, su comida panameña”, contestó. Tras la respuesta, nuestra mirada se puso sobre la
puerta, desde donde se podía ver al exjugador dar bocado a uno de los alimentos mencionados.

La espera llegó al noveno episodio y Mariano nos hizo una señal, esta vez no sería para anunciar alguno de sus lanzamientos, sino para indicar que estaba listo para contestar nuestras preguntas. Caminamos a la parte trasera de su casa, allí, en otra de las mesas y sin la compañía de sus amistades y familiares, nos atendió “Apaga y vámonos”.

Mariano, quien hace al menos tres años anunció su retiro, nos habló del talento del pelotero panameño, del difícil camino del beisbolista para llegar y mantenerse en las Grandes Ligas; de las aspiraciones de Panamá
en el Clásico Mundial de Béisbol, así como del desempeño de su hijo mayor en la pelota, además de su amor por la tierra que lo vio nacer.

“Estoy contento de estar en la casa con la familia y amistades, son tres años fuera de la pelota profesional y el béisbol tomó otro lugar para mí, puesto que ya no lo práctico”, contestó Mariano mientras disfrutaba de una bebida caliente cerca de la piscina. La calidad del pelotero panameño sigue latente, comenta Rivera, y aconseja explotar aquel talento.

“El béisbol nacional hay que explotarlo, no se le ha dado mucho seguimiento, como se le daba antes cuando yo comencé, tenemos que poner eso en práctica, lo demás llegará por añadidura, el deseo, el talento y la habilidad
están, solo demos explotarlo”, recalcó. Para quien llevaba el número 42 en su espalda, su tiempo en la pelota pasó y cree que hizo todo en el béisbol. Ahora su hijo, Mariano Rivera Jr., quien milita en la organización
de los Nacionales de Washington, desea seguir sus pasos y lo hace con su bendición. “Simplemente, yo trabajé lo que tenía que trabajar y ahora debo dar, ayudar y maximizar ese tiempo de Mariano (hijo), pues tiene la oportunidad, el talento y la habilidad; pero no solo es eso, sino la determinación, la necesidad, el deseo y la
pasión de llegar a concretarlo. Él tiene que tomar sus decisiones, yo le daré los consejos, claro, y si no, le daré la mejor de las bendiciones; es mi hijo y quiero lo mejor para él”, sostuvo. Panamá, bajo la dirección del ex grandes ligas Carlos Lee, disputará en casa las eliminatorias del Clásico Mundial de Béisbol del 17 al 20 de marzo y se encuentra en el grupo 3 junto a Colombia, España y Francia.

A juicio de Rivera, los anfitriones deben superar esta fase siempre y cuando, todos unidos, trabajen con el mismo entusiasmo. “En el grupo que quedamos, Panamá debe salir al frente, no tengo duda de eso, pero
reitero, tenemos que hacerlo, no solo hablarlo, tenemos que ir preparados a hacerlo”, opinó Rivera, de 46 años de edad. “Carlos tiene toda la capacidad, experiencia… jugó el béisbol a un nivel diferente; tiene que rodearse de personas que quieran y tengan la misma mentalidad y deseo de llegar a concretar algo, creo que puede llegar
a hacerlo. Todos juntos podemos llegar a concretarlo”, agregó y explicó que, debido a sus compromisos en estos momentos, descarta dirigir a una selección panameña. “No aspiro a dirigir, ayudar en algo como coach especial, quizás en un futuro, pero ahora mismo no, eso requiere de mucho tiempo, me es difícil, me gusta enseñar y espero que algún día pueda hacerlo”, confesó el “Mo” Rivera, en cuyo honor los Yankees develarán una placa en el parque de Monumentos, el próximo 14 de agosto, en un juego ante Tampa Bay.

Su amor por el país se mantiene y desde muy lejos está pendiente de las noticias de su Puerto Caimito y Panamá; sin embargo, descartó toda posibilidad de ocupar o aspirar a algún puesto político. “No hablo de
política; político no soy, no está en mi ADN (risas), pero estando o no estando en Panamá, trato de ayudar y dar lo mejor de mí. No puedo olvidar a este pueblo, Panamá es mi tesoro y siempre estoy pendiente de todo
lo que pasa aquí”, expresó Rivera, quien debutó como grandes ligas en 1995.

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