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La llegada accidental del voraz carnívoro a aguas del Pacífico en Panamá y en Colombia alerta a los científicos que investigan más para conocer los posibles efectos de la presencia de esta especie con potencial para la acuicultura en la  ecología marina de un ambiente que le era desconocido.

Pez Cobia en estudio

Por Luis Alberto Sierra
El equilibrio natural de las especies en las aguas del Pacífico en Panamá y de la vecina Colombia podría alterarse debido a la presencia del pez cobia, un voraz carnívoro de un alto espectro alimentario que incluye desde crustáceos hasta peces, y el cual, aunque se encuentra en océanos  en todo el mundo, había sido la excepción en aguas del Pacífico Central y Oriental.

El escape, en agosto de 2015, de jaulas de cría en Ecuador a alta mar de una gran cantidad de peces juveniles de la especie, cuyo nombre científico es Rachycentron canadum Linnaeus, habría incidido para su arribo según información del estadounidense Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI, por su sigla en inglés)en Panamá. El STRI había informado, el pasado 12 de febrero, en un artículo sobre un llamado de alerta de los científicos en este país, por tratarse de un pez potencialmente invasor y que se estaría propagando por el Pacífico Oriental, tras ser introducido en Ecuador.

La acción de la cobia, desde esta óptica, podría tener efectos de largo alcance sobre la pesca y la ecología marina de estas áreas, como ocurrió por ejemplo con la llegada al Caribe del pez león. Ángel Javier Vega, profesor titular de Biología Marina en la Universidad de Panamá en la provincia panameña de Veraguas, aunque reconoció en entrevista con Portada que se desconoce el impacto de esta presencia porque hay que esperar que el pez se asiente en la región. Admitió que una colonización exitosa del área puede llevar a alterar la trama trófica (de cadenas alimentarias íntimamente relacionadas) e impactar las pesquerías con consecuencias importantes desde el punto de vista socioeconómico.

“Nosotros capturamos una cobia, que tenemos congelada por un trabajo de caracterización pesquera que se está haciendo en conjunto con la ARAP (Autoridad de los Recursos Acuáticos de Panamá) en los puertos de Boca de Parita y El Agallito. Esa captura se hizo el 28 de noviembre pasado y ya se envió el reporte a una revista científica como el primer registro de cobia para el Pacífico de Panamá”, destacó el docente. Luego de ese reporte, señaló Vega, se tuvo noticias según las cuales a finales de octubre se había capturado un ejemplar en el golfo de Panamá, de acuerdo con información suministrada por el STRI.

Dr. Ross Robertson, científico del STRI, puso en contexto el riesgo de este tipo de incursión al manifestar que “el caos causado por la invasión del pez león del IndoPacífico a través del Caribe ofrece una lección convincente acerca de los fuertes efectos adversos que los peces marinos foráneos pueden tener en los ecosistemas desconocidos para estos”.

Desde el punto de vista de Robertson, “el extraordinario éxito del pez león en el Caribe se ha debido, en gran parte, a que es un tipo de depredador sin parientes cercanos o análogos ecológicos entre la fauna de peces del Caribe”.

Explicó que la cobia, que es la única especie de su familia, y que está más estrechamente relacionada con las rémoras, también representa un tipo inusual de depredadores de la zona tropical del Pacífico Oriental, que aumenta el grado de incertidumbre sobre el efecto de su presencia y el potencial para una mayor perturbación de los ecosistemas de la zona.

Para Vega, la presencia del pez no llegaría, sin embargo, a tener el impacto de la del pez león, por haber sido más agresiva dicha colonización en el Caribe, aunque subrayó que es importante evaluar la evolución del proceso en el Pacífico Oriental. Observó, no obstante, que, desde el punto de vista de la investigación, y al ser una especie introducida en el Pacífico Oriental, despierta un alto valor científico por evaluar el proceso de colonización y el impacto del mismo, y aseguró que si este trabajo se hace de manera regional, sería mucho mejor potencial para la acuicultura.

El profesor de la Universidad de Panamá reconoció, en tiempos en que existe una preocupación global por los impactos del cambio climático, que la amplia distribución de la Cobia, desde zonas tropicales hasta templadas y debido a su capacidad para adaptarse a ambientes nuevos, puede ser también una de sus ventajas como especie de cultivo.

Resaltó que esta es una especie de alto valor para la acuicultura sobre todo por su alta tasa de crecimiento, su adaptabilidad al cultivo, en especial en jaulas en mar abierto y que además de reproducirse en cautiverio, tiene una carne muy apreciada en el mercado.

“En Panamá se cultiva en jaulas en el Caribe por parte de la empresa Openblue”, resaltó. También destacó que la especie tiene importancia para quienes practican la pesca deportiva. Vega acotó que el valor pesquero el pez en sí es bajo, ya que es una especie solitaria, aunque si tiene valor para la pesca deportiva y los cultivos.

Los científicos del STRI observaron, para dar un mayor detalle sobre cómo es el Pez, que La Cobia tiene una forma elegante con la piel casi lisa, marrón arriba y blanco por debajo, con una franja de color marrón oscuro a los lados, mientras que los peces jóvenes tienen rayas horizontales más vistosas de color café oscuro y blanco.

Alcanzan una longitud máxima de dos metros (78 pulgadas) y un peso máximo de 78 kilogramos (172 libras), y se alimentan de crustáceos (cangrejos) en especial, calamares y peces, señalaron. Los expertos resaltaron que la cobia es conocida también como pez rey negro, salmón negro (aunque no están relacionados), ling, cangrejeras y varios otros nombres.

Observaron que la especie se encuentra en aguas más cálidas en ambos lados del Atlántico, y a lo largo de las indias occidentales y océanos del Pacífico, y tanto en alta mar como en las aguas costeras y estuarios, que son altamente migratorias, y cuyos huevos y las larvas flotan entre el plancton, lo que la facilita su amplia difusión como especie. Trabajo por hacer Vega explicó, en nombre de la Universidad de Panamá, que se ha venido haciendo un trabajo de caracterización de las pesquerías en el Golfo de Chiriquí, sobre todo. “Por ahora estamos concentrados en informar a las comunidades pesqueras para que nos reporten la captura de la Cobia para darle seguimiento a su migración en aguas del Pacífico de Panamá”, añadió.

Para Vega es importante seguir estudiando sobre el impacto de otras especies en ambientes marinos, porque es poco lo que se conoce, siendo el caso más importante el del Pez León. “Se ha estudiado mucho en aguas dulces, en norte y Suramérica el efecto de la introducción de moluscos y el impacto de los mismos sobre los ecosistemas por ejemplo de Norteamérica”, expuso.

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