Martes , Diciembre 12 2017
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Siete mil cubanos a la espera del encuentro con el ‘sueño americano’

A dos meses de la prohibición para ingresar a Nicaragua, miles de cubanos permanecen en esta población fronteriza de Costa Rica a la espera de cumplir su sueño de llegar a Estados Unidos como lo hizo un primer grupo la semana pasada. “Estamos esperando a que llegue el día en que nos digan que nos vamos; estamos ansiosos, tristes por no ver a la familia”, comentó Elisa Varela, una joven de la provincia de Las Tunas mientras ve pasar las horas en esta población costarricense cercana a la frontera con Nicaragua.
Como ella, más de siete mil cubanos permanecen en varios albergues localizados en La Cruz, y otras poblaciones aledañas, a tan solo 20 kilómetros al sur de Peñas Blancas, la frontera con Nicaragua. Con una población de 20 mil personas, la presencia de los cubanos en La Cruz es notoria en todo el pueblo, en cuyas calles caminan, descansan, comen, ríen o hacen fila en cajeros para sacar dinero enviados por familiares, pero sobre todo esperan.
Los cubanos, en uno de los éxodos más significativos de los últimos años, se quedaron varados en Costa Rica y en poblaciones fronterizas de Panamá y Colombia a raíz de la negativa emitida por Nicaragua de permitirles el paso por su territorio. La situación se agudizó el 15 de noviembre pasado cuando Nicaragua incluso recurrió al ejército con uso de bombas lacrimógenas para devolver por la fuerza a cientos de cubanos que ya se habían internado hasta 10 kilómetros en territorio nicaragüense. Nicaragua, aliado del gobierno cubano, aduce que intenta evitar la manipulación de los migrantes de la isla a través de una legislación de Estados Unidos que les permite aspirar a la residencia solo si llegan al territorio estadunidense.
Reinaldo Martínez, un cubano procedente de Matanzas, admitió que la migración arreció desde hace más de un año, cuando el 17 de diciembre de 2014, Cuba y Estados Unidos anunciaron su intención de restablecer las relaciones diplomáticas rotas en 1961. Cuba, como parte de las negociaciones para la normalización de las relaciones, ha pedido a Estados Unidos eliminar esa ley que afirma solo promueve la emigración desordenada.
“Tememos que pueda desaparecer la Ley de Ajuste cubano popularmente llamada pies secos pies mojados”, manifestó Martínez, mientras para hacer un dinero ayuda en una tienda de La Cruz, cercana al albergue donde duerme con cientos de sus compatriotas. Los cubanos antes usaban balsas artesanales para ir a Estados Unidos por mar, pero con el riesgo de al no pisar tierra estadunidense ser devueltos a Cuba, por lo que aprovecharon la apertura de Ecuador que hasta el 1 de diciembre pasado les permitía la entrada sin visa para seguir por esa ruta.
“Los cubanos apenas ven una oportunidad la aprovechan para irse y así pasó ahora”, dijo Lais León, una
residente de La Habana, a quien sus ojos se le humedecen cuando dice que a la isla solo volverá algún día por su hija que se quedó con familiares. “Estos son sucesos que han ocurrido desde 1980 (Mariel), en 1994 con los balseros y está sucediendo de nuevo; cada vez que tengan una oportunidad se van a ir”, indicó de León, quien se dedicaba a trabajar en la gastronomía.
La mayoría de los cubanos que permanecen varados en La Cruz siguieron de Ecuador, a Colombia, Panamá y Costa Rica, enfrentados a diversos incidentes, entre asaltos, amenazas, secuestros e incluso violaciones sexuales. “En Colombia, nos secuestraron guerrilleros y nos robaron 700 dólares; nos pusieron una pistola en la cabeza”, indicó Manuel Enríquez, de La Habana, donde dejó a su familia.
Las razones económicas son las principales aducidas por los cubanos para emigrar pese a los riesgos a los cuales se enfrentan. “Aunque los indicadores en educación y salud en Cuba son extraordinarios según organismos internacionales, tenemos muchas necesidades; tenemos salarios bajos, poca comida”, señaló León.
“A pesar de que nos dan una canasta básica con azúcar, media libra de aceite, media libra de pollo al mes; un paquete de un kilo de sal cada tres meses, no nos alcanza. Una persona no come al mes esa cantidad de comida pero no tenemos posibilidades para pagar mas alimentos”, dijo. Pero además indicó que “los cubanos parten porque no tenemos libertad para nada; para hablar tiene más libertad un extranjero porque tiene dólares”.
En tanto Varela se dijo sorprendida con la cantidad de productos que vio en los supermercados de La Cruz y eso que solo es un pueblo de frontera. “Hay muchas cosas que no vemos en Cuba; hay alimentos, cosas que ves por montones y allá o ves poco o no lo ves”, comentó Varela, para quien estos días su vida se limita a esperar.
Los cubanos confían en seguir la suerte de un grupo de 180 de sus compatriotas que fueron parte de un plan
piloto acordado por México, Guatemala, El Salvador y Costa Rica- que los trasladó la semana pasada vía aérea a San Salvador, y por tierra por territorio guatemalteco y mexicano hasta Estados Unidos.

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One comment

  1. Aun asi, los islenos no estan completamente vacunados de los peligros que entrana la migracion al norte. En julio, un grupo de derechos de migrantes denuncio que funcionarios fronterizos mexicanos retenian a los cubanos en sitios de inspeccion donde los retenian hasta que sus parientes en Estados Unidos enviaran hasta 5 mil dolares para que recobraran su libertad.

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