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‘Una sola cabeza no puede con la Caja’

El encargado del programa de atención primaria bajo la administración de Guillermo Sáez-Llorens identifica posibles soluciones a la crisis de la seguridad social, ignoradas por la mayoría de las últimas administraciones. Entre ellas, la división de la Caja del Seguro Social en dos.

Por: Carlos Atencio

Carlos Abadía, exviceministro de Salud, subraya que Panamá es el único país del mundo que tiene un solo director que administra las pensiones y las atenciones médicas. Dice que es “irresponsable” no haber convocado al diálogo para la reforma de la ley para salvar el Programa de Invalidez y Vejez y Muerte (IVM), que se quedará sin fondos en 2027.

PORTADA: ¿Cuáles son las alternativas para rescatar el IVM?

CA: Las alternativas para el IVM son los cambios paramétricos en la edad de jubilación, tiempo de cotización, aportes del Estado y la cuota obrero patronal. Esto no solo es en Panamá, sino en todos los países del mundo.
PORTADA: ¿Cuál es la edad de jubilación en otros países?

CA: Eso es lo que hay que sentarse a ver. No existe una reforma eterna. Dependiendo de cómo se hagan, van a durar diez, quince o veinte años, y luego hay que revisar. Esto es dinámico. En Europa se hicieron esos ajustes y se necesitan más. Lo importante es saber que hay que hacerlos.

PORTADA: ¿Cuándo se agotan las reservas del IVM?

CA: La última fecha que escuché al director Estivenson Girón, que tomo como cierta, es 2027.
PORTADA: Quince meses de la gestión Varela y no hay convocatoria al diálogo por la Caja de Seguro Social… ¿qué consecuencias trae esto para el país?

CA: Entre más temprano, menos traumático será. Recomiendo, primero, una fase de docencia porque el 1% de la población no conoce cómo funciona ni el porqué del problema de la Caja. Si no hacemos esto, habrá manipulación del cambio y situaciones políticas innecesarias. El presidente Juan Carlos Varela no ha vislumbrado el costo financiero que va a pagar el país por no hacer las cosas a tiempo.

PORTADA: ¿Beneficia o perjudica a los asegurados la unificación de la atención de salud del Ministerio de Salud (MINSA) y la CSS?

CA: No afecta en nada a la Caja, pero igual los asegurados no aceptarán que la CSS no brinde atención médica. Lo que hay que hacer es dividir la Caja en dos: una Caja para administrar las pensiones y otra para la atención de salud. Cada una de estas, con su director y su junta directiva. La unificación implica que el Ministerio de Salud se quede con toda la rectoría del tema, como lo hacen los ministerios modernos, y otra institución debe brindar la atención médica.

PORTADA: Los directores médicos de la CSS recurren a los servicios privados para bajar la mora, ¿cuál es la cura para este problema crónico?

CA: La mora en las atenciones especializadas es consecuencia de no tener un sistema de atención primaria. Un médico de cabecera debe atender al diabético controlado, al hipertenso. Un 60% de la consulta del especialista son realmente citas de control que las deberían ver los médicos de cabecera.

PORTADA: ¿Cuáles son los cambios prioritarios a la ley de la Caja?

CA: Aquí existe una autonomía de la Caja que no se respeta. Con la forma en que está estructurada la Caja, donde una persona administra la salud y las pensiones, no lo hará bien. Hay que buscar los mecanismos de autonomía para escoger al director. Eso es lo primero que hay que ver en la reforma a la ley que se quiere hacer. Lo segundo es hacer dos instituciones separadas; de lo contrario, seguiremos con los problemas estructurales. Panamá es el único país que tiene una persona para las dos cosas.

PORTADA: Usted fue parte de la administración de Guillermo Sáez-Llorens, ¿qué programas se descontinuaron con las nuevas autoridades?

CA: El programa de atención primaria. Lastimosamente, se ha dejado de un lado. No se le dio continuidad. Este es un programa que no se hace en cinco años, es todo un periodo. En Europa llevó más de doce años. La persona debe saber que se tiene que atender con el médico cercano.

PORTADA: Con carencias en la atención básica, ¿era necesaria la Ciudad Hospitalaria, renombrada ahora Ciudad de la Salud?

CA: Ese proyecto es necesario, pero no se explicó correctamente. No sería honesto con la Caja descontinuarlo. Se puede mejorar, como todas las cosas.

PORTADA: Cada administración maneja sus cifras de desabastecimiento, ¿cuál es la solución a un problema de vieja data?

CA: Este problema tiene 30 o 40 años. Se tienen que sentar todos los actores para encontrar el punto crítico. Cada persona maneja su cifra de desabastecimiento. Cuando un asegurado va por su medicina y no la encuentra, su desabastecimiento en ese momento es 100%.

PORTADA: El presidente Varela propone cambios a la Ley 1 de Medicamentos…

CA: Es absurdo que un medicamento aprobado en organizaciones de prestigio en Estados Unidos y Europa, no se pueda usar aquí porque necesita permisos. Mientras no se sienten los actores a buscar el nudo, el problema seguirá por treinta años más.

PORTADA: ¿Cuál es su valoración de Estivenson Girón?

CA: El problema de una cabeza para una cosa compleja dificulta su labor. Haber retrasado la Ciudad de la Salud es un error porque el Complejo ya no aguanta más. No querer enfrentar el asunto del IVM no es responsable.

PORTADA: Las quejas por la atención en la Caja traspasan las administraciones. ¿Cómo romper con este maleficio?

CA: Las quejas son consecuencia de no tener un sistema de atención primaria. Sin ese problema vamos a tener los cuartos de urgencia repletos. En países como España, acude el 5% de los pacientes a urgencias. En Panamá, el 65% de la población acude a estas unidades. En otros países, el actor principal de la salud es el médico general. En Panamá, se piensa que es el especialista. Cambiar ese chip no se hace en un periodo.

PORTADA: ¿Cuántas personas se afiliaron al programa del Médico de Cabecera durante la gestión de Sáez-Llorens?

CA: 500 000 pacientes estaban afiliados al programa.

PORTADA: ¿Qué ocurrió con las citas por llamadas?

CA: Desconozco si continúan. Creo que sí. Si tuviésemos los médicos de cabecera, ellos mismos programarían las citas de los pacientes que atienden. Cuando una persona se enferma, se lo comunica directamente al médico. Ese médico conoce a sus pacientes.

PORTADA: ¿Cómo era la atención médica cuando usted ingresó al sistema como médico?

CA: Cuando comencé a trabajar en 1971, había seis policlínicas y un hospital general. Al año siguiente, se inauguraron los hospitales de Changuinola y Puerto Armuelles. En la década del 80, se registró un incremento de instalaciones. Entre el 72 y el 83 el perfil epidemiológico cambió. Antes, las enfermedades eran las infectocontagiosas; hoy son las crónicas: corazón, hipertensión y diabetes. Los países europeos hicieron los cambios para adaptarse a este perfil epidemiológico. Las complicaciones por estas enfermedades se plantearon en el 78. Canadá, España, Inglaterra tomaron las recomendaciones. En Panamá y Centroamérica se ha ido postergando.

PORTADA: Si no se aumenta la edad de jubilación, ¿qué otros parámetros, de los cuatro que expuso al inicio, se pueden aumentar?

CA: Indudablemente que nadie quiere que se le aumente la edad de jubilación. Lo ideal es que se aumente un poco de cada uno de los cuatro parámetros que mencioné al principio. De estas variables, la que más afecta a los asegurados es si se aumenta la cuota obrero patronal, porque esto limita el poder adquisitivo y la calidad de vida. La expectativa de vida de hoy al llegar a la edad de jubilación es veintisiete años en las mujeres y veinticinco los hombres. Esto cuesta más. Las pensiones no cubren todo ese tiempo. Lo que aportaste, en siete años ya lo consumiste. Si no queremos aumentar las cuotas y edad, será el Estado quien tendrá que poner la plata mediante la creación de impuestos. Se necesitarán 800 millones de dólares. ¿De dónde los sacará el Estado? En Brasil ya está lista la reforma que contempla la jubilación de hombres y mujeres a los 65 años. Alemania irá de 76 a 69 años. No es que Abadía quiere que nos jubilemos y nos muramos. Eso no. Lo que pasa es que alguien va a pagar eso.

PORTADA: ¿Quién se opone a las reformas de la Caja, la población, por los aumentos que implican, o los gobernantes, para evitar el costo político?

CA: Hay que explicar a la población cómo funciona la CSS y las razones del problema del IVM. Estoy seguro de que la población lo entenderá. No podemos estar mirando a la acera de enfrente. En la medida en que hagamos los cambios hoy, las medidas serán menos traumáticas. Cuando Guillermo Endara asumió, encontró el IVM quebrado, tuvo que hacer cambios drásticos que le dieron vida por unos siete u ocho años. Ernesto Pérez Balladares y Mireya Moscoso miraron para la acera del frente. A Martín Torrijos, le tocó enfrentar la situación porque al año siguiente de su administración el programa quedaba en cero.

PORTADA: Grupos de trabajadores piden destinar fondos del Canal para salvar la Caja, ¿piensa usted que es la solución?

CA: No veo justo que trescientos mil jubilados reciban los fondos que deben recibir los cuatro millones de panameños.

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